Por qué los coches blancos son los preferidos de los conductores

A pesar de que se producen 1.000 tonalidades de pintura al año, las coloraciones primarias (como el blanco y el negro) son las más habituales.

Por qué los coches blancos son los preferidos de los conductores

Las posibilidades cromáticas son muchas, pero mandan los colores clásicos.

El automóvil ha entrado de lleno en la era digital, pero se sigue vistiendo con tonos analógicos. En plena revolución técnica, con gadgets de película que se han asimilado corno normales y la conducción autónoma a la vuelta de la esquina, la mayoría de conductores siguen apostando por tonos primigenios para sus modelos: blanco o negro. Parece que la evolución tecnológica y los gustos estéticos discurren por carreteras diferentes.

Por sexto año consecutivo, el blanco es la tonalidad preferida también en 2016, según refleja el informe anual de Axalta, una de las compañías especializadas en pinturas para automoción. Ha concentrado el 37% de pedidos y dominado en todo el mundo, desde Europa y África hasta América y Asia. “El blanco es un color que los propietarios suelen escoger al ser un tono neutro, del que es difícil cansarse, y que suele estar disponible inmediatamente [sin plazos de espera]”, opina Jane Harrington, responsable de color de PPG, otra firma del sector.

Y se podría añadir también que es el más sufrido, el que mejor disimula la suciedad del vehículo. Tras el blanco, el negro es el segundo tono más demandado, con un 18% de cuota, y el tercer lugar lo comparten el gris y el plata, con un 11% ambos. “Dentro de la lista de colores más solicitados, las tonalidades son bastante conservadoras”, abunda Harrington.

Y es que hay que seguir avanzando en la clasificación para ver las primeras tinturas que aporten algo de color, como las roja, azul y marrón (beis incluido) que, aunque a distancia de la paleta más tradicional, logran captar cada una un 6% del total mundial.

Los resultados pueden extrapolarse a las diferentes zonas geográficas, aunque destacan algunos continentes, como Asia y África, en los que el blanco alcanza la mayor predominancia: 48 y 47% del mercado, respectivamente. Y en países como China llega al 57%, casi seis automóviles de cada 10.

En África su popularidad se relaciona con su capacidad de reflejar la radiación solar, mientras que en Asia las bases del fenómeno hay que buscarlas en las raíces culturales, porque el blanco es uno de los tonos con mayor trascendencia social: simboliza fuerza y pureza, se asocia al canon de belleza y es el color del duelo, en contraste con el negro de Occidente.

El trabajo de I+D que hay detrás de la pintura de un vehículo tampoco parece encontrar recompensa en las elecciones finales de los compradores. Y es que, como señala Jordi Font, responsable del departamento Color&Trim de Seat (colores y acabados), para “lanzar un nuevo color se necesitan 100 formulaciones [pruebas de mezcla diferentes] y 1.000 litros de pintura”.

Las combinaciones pueden arrojar resultados casi infinitos, aunque al final, “solo 12 tonos se convertirán en la paleta del coche”. La pintura de un automóvil normal suele tener tres capas, la base, la pintura y el barniz, la cobertura exterior, que aporta tanto lustre como protección. Y suele pesar de ocho a 12 kilos, aunque en los modelos más grandes y lujosos puede superar los 20. Puede tener, además, acabados sólido, metalizado o con efectos especiales, como el brillo perla o los colores que cambian de tono según la incidencia de la luz solar.

Donde sí se aprecian mayores diferencias es al analizar los colores más populares en cada tipo de modelo. “Los coches pequeños pueden tener tonos más llamativos, mientras que los más grandes tienden hacia los oscuros metalizados”, opina Font, y las estadísticas lo corroboran. En Europa, los vehículos compactos son los que registran la mayor proporción de pedidos de colores no convencionales, como el rojo, que supone el 11% (el blanco lidera con un 27% de presencia).

En el segmento superior, el de los turismos y todoterrenos exclusivos, el negro consigue superar al blanco como tonalidad dominante y llega al 35%. “Un deportivo no tendrá tampoco la misma gama cromática que un SUV o todoterreno, que precisa de tonos más vinculados a la tierra y la naturaleza”, concluye el responsable de colores de Seat.

ÚLTIMAS TENDENCIAS

A pesar de que el blanco lleva años siendo la máxima referencia, el mundo de la pintura no es estático y se ve influenciado por las últimas tendencias. Miguel Egido, director de marketing de Malta, describe algunas de ellas: “Están creciendo los acabados bitono, con el techo en un color y la carrocería en otro, y también las terminaciones mate, sin brillo alguno”.

Y la tecnología asociada tampoco se queda atrás, tanto desde el punto de vista ambiental como del catálogo al cliente. “Se dedican grandes recursos para elaborar productos menos contaminantes [con mayor proporción de agua y menos disolventes] y procesos más eficientes [de pintura, secado], que requieran menos consumo de energía”.

Y no es un aspecto menor, porque como indica Egido, “estimamos que salen de las fábricas unas 1.000 tonalidades de pintura cada año”. Además, la nanotecnología aplicada a la pintura permite ofrecer funciones como que la capa exterior, el barniz, repela el agua y la suciedad, o que sea capaz incluso de autorreparar pequeñas marcas, gracias a la dilatación que provoca el calor (del sol, de una bayeta caliente). Para el futuro, quizá se pueda lograr un viejo sueño: que la nanotecnología haga posible cambiar el color del coche al instante, apretando un botón.