La movilidad urbana está experimentando una transformación sin prisa pero sin pausa, y no solo por la llegada de los motores eléctricos o de otras formas de propulsión que ayuden a cumplir con los objetivos de emisiones de la Unión Europea. Aunque las evoluciones también afectan a la seguridad del automóvil. Los Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor (ADAS) han desembarcado para reducir las muertes en carretera. La baliza conectada obligatoria V-16, según sus creadores, busca también reducir los fallecimientos, pero evitando que los conductores se bajen del coche a señalizar la incidencia de su vehículo.
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Desde que la Dirección General de Tráfico (DGT) introdujo la baliza V-16 conectada, las dudas entre los conductores han crecido al mismo ritmo que las descargas de aplicaciones de movilidad. Una de las preguntas más recurrentes en los foros especializados y talleres es cristalina: ¿se está obligado a usar la luz V-16 si el coche se ha quedado tirado en pleno centro de la ciudad?

El fin de una era
Para entender el presente, hay que mirar al pasado inmediato. Durante décadas, los triángulos de preseñalización de peligro fueron los compañeros inseparables de los conductores a la hora de sufrir un percance. Sin embargo, la normativa siempre fue específica: su uso era obligatorio en carreteras interurbanas (autopistas, autovías y carreteras convencionales).
En el entorno urbano, la situación era distinta. Según el Reglamento General de Circulación, el uso de los triángulos en ciudad no ha sido nunca obligatorio, salvo que la señalización de la vía o una situación de peligro extremo lo hiciesen indispensable para la seguridad. El riesgo de caminar por la calzada entre el tráfico denso de una urbe para colocar un triángulo a 50 metros, a menudo, superaba el beneficio de la advertencia.

La baliza V-16: ¿obligatoria en las calles?
La baliza V-16 conectada ha llegado al día a día de los conductores como sustituto definitivo de los triángulos desde el 1 de enero de 2026. Este dispositivo geolocaliza el vehículo y envía su posición a la plataforma DGT 3.0, alertando a otros conductores a través de sus navegadores de que más adelante ha ocurrido una incidencia.
Pero, ¿qué dice la norma sobre el entorno urbano? La respuesta es matizada. Legalmente, la obligatoriedad de llevar y usar la V-16 se centra en vías fuera de poblado. No obstante, los expertos en seguridad vial coinciden: “En una ciudad, donde la visibilidad puede verse reducida por edificios o mobiliario urbano, activar la baliza también puede ser un acto de responsabilidad”, afirman fuentes del sector. Aunque la ley no te multa por no ponerla en un percance urbano, la baliza ofrece una ventaja competitiva frente al triángulo: se coloca sin bajar del coche.

Seguridad por encima de la norma
Lo cierto es que si se sufre un percance en ciudad, la prioridad es no entorpecer el tráfico y garantizar la visibilidad. Aunque los triángulos no eran obligatorios en urbe y la V-16 está diseñada principalmente para carreteras abiertas, su uso en ciudad también es altamente recomendable, pero no obligatorio.
La conectividad de la baliza V-16 permite que los servicios de emergencia y otros usuarios sepan que hay un obstáculo en el carril antes de doblar la esquina. En un ecosistema urbano cada vez más saturado, la tecnología no es solo un requisito legal; es el escudo invisible que evita que un pequeño impacto se convierta en un accidente múltiple.
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