Tesla vuelve a retocar su catálogo sin hacer ruido. Esta vez no se trata de una nueva batería, una rebaja de precios o una actualización, sino de algo aparentemente menor que dice mucho de su estrategia comercial. Tesla dice adiós al término Standard de sus modelos de acceso.
La decisión llega apenas unos meses después de que la propia Tesla introdujera esa denominación para diferenciar las versiones más asequibles de las mejor equipadas. Ahora la marca da marcha atrás y ya no aparece en el configurador de su web, ni en España, ni en los principales mercados europeos.
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Nombres más simples
En lugar de hablar de versiones Standard y Premium, Tesla ha optado por una nomenclatura más directa, centrada en la tracción y en la autonomía. De esta manera el cliente puede identificar rápidamente qué está comprando sin necesidad de interpretar etiquetas comerciales.
En el caso del Model 3, la gama arranca ahora con la versión Tracción trasera, que sustituye a la antigua Standard. Por encima se sitúa la Premium Gran autonomía con tracción trasera, seguida de Premium Gran autonomía con tracción integral, que añade un segundo motor eléctrico. La gama se completa con Performance Tracción integral, que mantiene su denominación tradicional y su enfoque deportivo.

El mismo planteamiento se replica en el Model Y, que ordena su oferta desde la opción básica de tracción trasera y añade un escalón intermedio de gran autonomía antes de dar el salto a los acabados Premium.
Lo que cambia y lo que no cambia
Desde el punto de vista técnico, el cambio es puramente nominal. Los niveles de acceso conservan las mismas especificaciones que tenían cuando se llamaban Standard: baterías más pequeñas y menor equipamiento. Los prémium siguen agrupando el equipamiento más completo, mejores acabados y mayor autonomía.

Sin embargo, el impacto comercial es relevante. El término Standard suele asociarse a un versión básica o recortada, algo que no encaja del todo con coches eléctricos que rondan los 40.000 euros. Al eliminarlo, Tesla suaviza la percepción de una gama baja sin necesidad de modificar el producto.
Tesla ya ha demostrado en otras ocasiones que no tiene problema en cambiar nombres sobre la marcha. En el pasado ya abandonó expresiones como Standard Range para pasar a denominaciones más simples como Rear-Wheel Drive. La lógica es siempre la misma: simplificar el mensaje, evitar comparaciones internas incómodas y centrar la atención en el producto que existe, no en lo que le falta.
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