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Nuevo Mazda CX-5: el SUV que menos se deprecia y que arrasó incluso antes de llegar a los concesionarios

Etiqueta ECO, un espacio interior de referencia y una oferta imbatible para la tercera generación del superventas japonés.

Mazda CX-5 (2026)

El Mazda CX-5 no es un coche cualquiera para la firma de Hiroshima: es su brújula comercial. Desde su irrupción en el mercado en 2012, este SUV ha matriculado más de cinco millones de unidades en todo el mundo. Ahora, la tercera generación aterriza en España con una carta de presentación difícil de batir: más de 1.800 pedidos en firme solo en su fase de preventa.

Este éxito comercial no es fruto de la casualidad, sino de una expectación que ha desbordado incluso las previsiones más optimistas de la marca. Registrar más de 1.800 pedidos en firme antes de que las primeras unidades pisasen el suelo de los concesionarios españoles supone un hito histórico para el fabricante nipón, consolidando al Mazda CX-5 como su pilar fundamental en el mercado nacional.

Esta acogida masiva que tuvo en la fase de preventa refleja la confianza firme del cliente en un modelo que ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Los conductores no solo están comprando un coche más; están apostando por la seguridad de un SUV que equilibra como pocos la calidad percibida, la eficiencia mecánica y un valor de reventa que, en estos momentos, no tiene rival en su categoría.

La madurez del SUV que conquistó el mundo

La estética Kodo, seña de identidad de Mazda desde 2012, da un paso adelante bajo el concepto Wearable Gear. Esta filosofía busca fusionar la sofisticación urbana con la funcionalidad necesaria para las escapadas de fin de semana. El resultado es una presencia más robusta y segura, con proporciones que crecen en todas sus cotas: el modelo es ahora 115 milímetros más largo y 15 milímetros más ancho.

Este crecimiento es mucho más que cosmético. La sección delantera, más elevada, no solo aporta una imagen más imponente, sino que mejora la visibilidad del conductor sobre los flancos del vehículo, facilitando las maniobras en entornos urbanos angostos. En la zaga, el ancho de vía se ha incrementado también en 15 milímetros, otorgándole un aplomo visual y dinámico superior.

Mazda CX-5 (2026)

El espacio donde realmente importa

Si algo define a esta nueva entrega del Mazda CX-5 es su salto cualitativo en el habitáculo y la habitabilidad de los pasajeros. Gracias al aumento de 115 milímetros en la distancia entre ejes, los pasajeros de las plazas traseras disfrutan de un desahogo inusual en el segmento, con 64 milímetros adicionales para las rodillas y otros 29 milímetros más para la cabeza.

Además, el acceso se ha simplificado mediante puertas traseras 70 milímetros más anchas, un detalle que agradecerán especialmente las familias que utilizan sillas infantiles.

El maletero también sale reforzado en esta actualización, alcanzando los 583 litros de capacidad (61 litros más que su predecesor). Si se abaten los asientos, el volumen se dispara hasta los 2.019 litros, permitiendo cargar objetos de gran tamaño con una facilidad pasmosa.

Mazda CX-5 (2026)

Tecnología híbrida y el placer del ‘Jinba Ittai’

Bajo el capó, el nuevo Mazda CX-5 estrena el motor de gasolina 2.5 litros e-Skyactiv G de 141 CV de potencia, que sustituye al anterior bloque de 2.0 litros. Este propulsor atmosférico destaca por su respuesta lineal y se apoya en el sistema de hibridación ligera Mazda M Hybrid de 24 voltios, lo que le otorga la codiciada etiqueta ECO de la DGT.

Un motor atmosférico con la cilindrada adecuada que sigue destacando en fiabilidad, suavidad, entrega lineal de par, estabilidad de consumo y durabilidad, aspectos cada vez más valorados por quienes buscan una experiencia de conducción natural y un coste de propiedad contenido a largo plazo.

Mazda CX-5 (2026)

La marca ha trabajado intensamente en el refinamiento dinámico. Se han revisado los amortiguadores y muelles para filtrar mejor las irregularidades del asfalto, buscando siempre esa conexión Jinba Ittai (la definición japonesa para indicar la unión entre jinete y montura).

En marcha, el coche se siente más silencioso gracias a los ejes contrarrotantes del motor que minimizan vibraciones. Para quienes buscan máxima seguridad, el sistema de tracción total i-Activ AWD trabaja en sintonía con el G-Vectoring Control Plus, que garantiza la máxima estabilidad en cualquier tipo de curva.

Mazda CX-5 (2026)

Google toma el control del habitáculo

El nuevo Mazda CX-5 no solo ha crecido por fuera, sino que ha experimentado una metamorfosis digital sin precedentes en la marca. Por primera vez, el SUV japonés integra el ecosistema de Google directamente en su sistema multimedia, logrando una experiencia de usuario que emula la fluidez de un teléfono de última generación.

La interacción con el vehículo es ahora orgánica y sencilla. Todo este despliegue tecnológico se gestiona a través de una impresionante pantalla táctil que, según el acabado, puede alcanzar las 15,6 pulgadas, complementada por un cuadro digital y un Head-Up Display que proyecta la información esencial para que la vista nunca abandone la carretera.

Mazda CX-5 (2026)

Además, el CX-5 incorpora la tecnología de actualizaciones remotas (OTA), lo que permite al vehículo recibir mejoras de software y nuevas funcionalidades sin necesidad de pasar por el taller, manteniéndose siempre a la vanguardia tecnológica.

Al combinar de forma inteligente los controles táctiles con mandos físicos estratégicamente situados, Mazda ha logrado una interfaz que no distrae al conductor, adaptándose con precisión a los hábitos digitales de hoy en día sin renunciar al confort que siempre ha definido al modelo.

Compra inteligente

El acceso a la gama se sitúa en los 35.200 euros, si bien la marca ha diseñado un interesante planteamiento comercial de lanzamiento. Gracias a los descuentos por financiación, es posible ponerse a los mandos de un Prime-Line (acabado de entrada) desde apenas 29.995 euros, un posicionamiento de mercado envidiable en un momento en el que el sector ha sufrido una escalada de precios generalizada.

Con este movimiento, Mazda blinda al CX-5 como la opción de compra lógica: un vehículo que no obliga a elegir entre estética emocional y eficiencia tecnológica, ofreciendo un equilibrio que sus competidores directos difícilmente pueden igualar por el mismo coste.

Además, más allá de sus virtudes mecánicas, el Mazda CX-5 se posiciona como una de las opciones más sólidas desde el punto de vista financiero. La marca ofrece una oferta de rénting muy competitiva: desde 426,92 euros mensuales (más IVA para contratos de 48 meses y 10.000 kilómetros/año), que incluye mantenimiento, seguro a todo riesgo y asistencia.

Mazda CX-5 (2026)

Gran valor de reventa

Sin embargo, el dato que realmente inclina la balanza es el valor residual. El Mazda CX-5 se sitúa como el referente absoluto de su segmento, siendo uno de los modelos que menos se deprecia del mercado. Esta estabilidad financiera lo convierte en una inversión segura tanto para flotas de empresas como para particulares que buscan un vehículo de alta calidad con un coste total de propiedad imbatible.

En definitiva, la tercera generación del Mazda CX-5 no solo hereda un legado de éxito, sino que lo perfecciona con más espacio, tecnología híbrida eficiente y una calidad constructiva que lo mantiene en la cima de los SUV familiares.

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