El sector del vehículo eléctrico vive inmerso en una carrera armamentística por la densidad energética. En este escenario, las baterías de estado sólido se han presentado como el “santo grial” capaz de erradicar la ansiedad por la autonomía.
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Sin embargo, Lian Yubo, científico jefe de BYD, ha decidido arrojar un jarro de agua fría sobre las expectativas de una adopción masiva inmediata.
A través de una serie de declaraciones estratégicas, el experto ha delineado un futuro donde la innovación convive con la realidad industrial, marcando una distancia prudencial con las promesas hiperbólicas de algunos competidores.

Condicionado por barreras técnicas
BYD, el gigante de Shenzhen que ya disputa el trono mundial a Tesla, no niega el progreso. Según Yubo, la investigación ha superado con éxito la fase teórica para adentrarse en lo que denomina una “etapa de avance crítico”. En los laboratorios de la marca, los resultados químicos y la estabilidad de las celdas ya son prometedores; no obstante, el científico advierte que el paso del tubo de ensayo a la cadena de montaje no es una línea recta.
El principal escollo reside en la denominada interfaz sólido-sólido. A diferencia de las baterías actuales, que utilizan un electrolito líquido para facilitar el movimiento de iones, el estado sólido presenta desafíos mecánicos y de gestión térmica complejos.
Además, la supresión de las dendritas de litio (unas formaciones que pueden causar cortocircuitos internos) sigue siendo un reto mayúsculo para garantizar la seguridad a largo plazo. Por ello, el mensaje desde la cúpula tecnológica de BYD es de total transparencia: la tecnología existe, pero su implementación comercial “tiene barreras” estructurales.

El estado sólido como artículo de lujo
La estrategia de BYD se desmarca de las predicciones que auguraban una revolución para 2026. La compañía ha establecido un calendario riguroso que sitúa la verdadera acción a partir de 2027. En este periodo, la marca iniciará una fase de validación con vehículos de demostración. No veremos estas baterías en un utilitario compacto, sino en modelos de superlujo, probablemente bajo el sello de Yangwang su firma prémium.
De hecho, para el año que viene, BYD prevé el inicio de la producción de pequeños lotes basados en electrolitos de sulfuro. Esta variante química es la que ofrece mayor conductividad iónica, pero su coste de fabricación es hoy por hoy prohibitivo.
No será hasta después de 2030 cuando, según las previsiones de Yubo los costes de procesamiento puedan equipararse a los del electrolito líquido, permitiendo así un escalado industrial hacia el mercado de gran consumo.

Varias opciones de baterías
Uno de los puntos más relevantes del análisis de Lian Yubo es la supervivencia de las tecnologías actuales. El estado sólido no llegará para aniquilar a la Blade Battery (LFP), sino para complementarla. BYD estima que ambas químicas coexistirán durante al menos dos décadas.
De hecho, la marca acaba de presentar su segunda generación de baterías LFP, capaces de alcanzar los 1.000 kilómetros de autonomía bajo el ciclo CLTC (el estándar de homologación que utiliza el gobierno de China para medir la autonomía y el consumo de energía de los vehículos ligeros, especialmente los coches eléctricos), una cifra que ya cubre las necesidades de casi cualquier usuario.
Paralelamente, BYD diversifica su apuesta con las baterías de iones de sodio. Con una vida útil proyectada de 10.000 ciclos, esta tecnología se perfila como la solución ideal para vehículos económicos y almacenamiento energético. El objetivo es claro: densidades de 500 Wh/kg para el rendimiento extremo en el estado sólido y durabilidad a bajo coste con el sodio.

Baterías para un nicho exclusivo
La conclusión que se extrae de las palabras del científico jefe de BYD es una llamada a la tranquilidad para el consumidor actual. En 2026, el mercado no se verá inundado por coches con baterías de estado sólido que dejen obsoletos a los modelos vigentes. Esta tecnología debutará en vehículos que superarán los 100.000 euros, manteniéndose como un nicho exclusivo durante años.
Según Yubo, aquellos conductores que busquen una movilidad eléctrica eficiente y equilibrada encontrarán en las actuales químicas de BYD una tecnología madura, fiable y, sobre todo, con un largo recorrido comercial por delante.
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El científico jefe de BYD confirma que sus baterías de estado sólido solo llegarán a coches de más de 100.000 euros