La movilidad en España se prepara para uno de sus mayores desafíos logísticos de 2026. El próximo puente de mayo, que tradicionalmente registra millones de desplazamientos, se verá condicionado por una huelga nacional de empleados de gasolineras. El paro, convocado estratégicamente entre el 30 de abril y el 3 de mayo, coincide de lleno con la operación salida y el retorno de las vacaciones.
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Esta movilización no solo promete largas colas y demoras en las estaciones de servicio asistidas (las que cuentan con empleados), sino que ha reavivado una duda recurrente entre los conductores: ¿puede servirse uno mismo si hay personal en la gasolinera, pero están atendiendo a otros usuarios?

El puente de mayo y la falta de personal
La huelga afectará principalmente a las estaciones de servicio que disponen de personal de pista, aquellas donde el modelo de negocio se basa en la atención directa al cliente. Durante estas cuatro jornadas críticas, se espera que el flujo de vehículos en arterias principales como la A-3, la A-6 o la AP-7 alcance picos históricos.
Los sindicatos buscan, con este calendario, presionar en la negociación del convenio colectivo, aprovechando que el sector del motor y el turismo dependen directamente de la disponibilidad de carburante.
Para el usuario, el panorama se divide en dos. Por un lado, las gasolineras baratas (low cost) o de autoservicio operarán con normalidad, al no depender de personal presencial para el suministro. Por otro lado, las grandes enseñas con estaciones asistidas podrían presentar cierres parciales y una capacidad de atención drásticamente reducida.
Es aquí donde surge el conflicto: ante la falta de operarios, muchos conductores optarán por bajar del vehículo y manipular la manguera, un gesto cotidiano que, sin embargo, viene acompañado de una sombra de desinformación.

El bulo de los 100 euros por repostar
A medida que se acerca la fecha del paro, ha vuelto a circular con fuerza un bulo que ya es un clásico de las redes sociales: la supuesta multa de 100 euros por repostar uno mismo en una gasolinera que dispone de personal. Se dice que “quitarle el trabajo” al empleado o manipular el surtidor en una estación asistida es motivo de sanción por parte de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Sin embargo, la realidad jurídica es tajante. Tras analizar el Reglamento General de Circulación (RGC), no existe ni un solo artículo que prohíba a un ciudadano suministrarse su propio combustible. El hecho de que una gasolinera sea asistida responde a una política comercial o de servicio de la empresa, pero no a una imposición legal que impida al conductor coger la manguera.
Es una cuestión de cortesía u organización interna, nunca una infracción administrativa. Si durante los días de huelga un usuario decide servirse él mismo ante la ausencia de personal, puede estar tranquilo: no recibirá ninguna notificación de 100 euros en su buzón por este motivo.
Las sanciones que sí existen: 80 euros de multa
Donde sí debe extremar la precaución el conductor, especialmente bajo el estrés de una operación salida complicada, es en las medidas de seguridad técnica. Aunque no te multen por tocar la manguera, el artículo 115 del RGC sí establece sanciones reales de 80 euros por descuidos que comprometen la seguridad del recinto.
El riesgo no reside en quién introduce el combustible en el depósito, sino en el estado del vehículo durante el proceso. Es imperativo que el motor esté totalmente parado, las luces apagadas y la radio desconectada. Además, el uso de dispositivos electromagnéticos, como el teléfono móvil, sigue estando prohibido durante el suministro.
En instalaciones de autoservicio, la responsabilidad legal de cumplir estas normas recae exclusivamente en el conductor. Un descuido con el móvil mientras se llena el depósito sí podría traducirse en una multa económica, independientemente de la situación laboral de la estación de servicio.

Paciencia y rigor normativo
Ante la previsible saturación de las carreteras y los problemas de suministro en el puente de mayo, la recomendación para los usuarios es clara: planificación y calma. El derecho a la huelga de los trabajadores podría ralentizar los trayectos debido a los servicios mínimos, pero no debe ser caldo de cultivo para el miedo a sanciones inexistentes.
El conductor puede repostar por sí mismo siempre que respete las instrucciones de seguridad visibles en los surtidores. En un entorno de movilidad cada vez más digital y propenso a las alarmas virales, conviene recordar que la única norma que garantiza el ahorro y la ausencia de multas es el cumplimiento estricto de la seguridad vial, y no la renuncia a servirse uno mismo el carburante.
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