El regreso del Land Rover Freelander no tiene nada que ver con lo que muchos recuerdan. Aquel SUV compacto que durante años fue una de las puertas de entrada al universo Land Rover se transforma ahora en algo completamente distinto: un SUV grande, electrificado y global.
El nuevo Freelander 8 marca un punto de inflexión. No solo por su tamaño, que lo sitúa por encima de modelos como el Defender 110, sino por su planteamiento técnico. Este modelo nace de la colaboración entre Jaguar Land Rover (JLR) y el grupo chino Chery, en un movimiento que refleja hacia dónde se dirige el sector.
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Un SUV XXL con ambición global
Uno de los aspectos más llamativos del Freelander 8 es su tamaño. Es más largo, más ancho y más alto que el Defender 110, lo que apunta directamente al segmento de los SUV grandes.
Este cambio no es casual. El mercado global, especialmente en China, demanda vehículos de gran tamaño, con espacio interior generoso y presencia contundente. Y ahí es donde este modelo quiere posicionarse.
El diseño sigue la línea del prototipo previo, el Concept 97, con un enfoque moderno y robusto. Destacan elementos como los faros de formas cuadradas, la ausencia de parrilla tradicional (algo habitual en coches electrificados) y detalles como el sensor LiDAR, que anticipa capacidades avanzadas de asistencia a la conducción.

También hay guiños al pasado, como el pilar trasero inclinado, que recuerda al Freelander original.
Electrificación total y tecnología de última generación
El Freelander 8 se desarrolla sobre una nueva plataforma llamada iMAX, diseñada para admitir múltiples tipos de propulsión: coche eléctrico, híbrido enchufable y eléctrico de autonomía extendida.
Pero uno de los datos más relevantes es su arquitectura de 800 voltios, que lo sitúa al nivel de los modelos eléctricos más avanzados. Esto se traduce en cargas ultrarrápidas, con potencias que pueden alcanzar los 350 kW.

En la práctica, esto significa tiempos de recarga muy reducidos, uno de los factores clave para el futuro del coche eléctrico.
Aunque todavía no se conocen todos los detalles del interior, la marca ya anticipa elementos como una gran pantalla Mini LED y asientos de tipo ‘gravedad cero’, pensados para mejorar el confort en viajes largos.
Un movimiento estratégico con sello chino
La alianza entre JLR y Chery no solo busca desarrollar modelos, sino también posicionarse en mercados clave donde el crecimiento del automóvil eléctrico es más rápido.
El hecho de que el Freelander 8 se haya presentado en el Salón de Pekín no es casual. China es hoy uno de los centros de innovación del sector, especialmente en coches eléctricos y tecnología automovilística.
Además, el plan de la marca va más allá de este modelo. Se espera el lanzamiento de hasta seis nuevos vehículos en los próximos años, lo que confirma que no se trata de un experimento puntual.

¿Llegará a España?
Aquí está la gran incógnita. Aunque el Freelander 8 está pensado como modelo global, su llegada a Europa y a mercados como España no está completamente definida.
El posicionamiento, el tamaño y el enfoque tecnológico encajan con una parte del mercado, pero también plantean dudas. Especialmente en un contexto donde el tamaño de los vehículos y las restricciones urbanas empiezan a ser un factor importante.
Aun así, no sería extraño verlo en Europa. El auge de los SUV eléctricos grandes y la creciente presencia de marcas con desarrollo conjunto entre Europa y China abren la puerta.
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