Juan José Ebenezer, mecánico, advierte de la mentira que todos creen sobre el filtro del aire del coche

No todo depende de los kilómetros y entenderlo puede marcar la diferencia en el mantenimiento del coche.

Juan José Ebenezer sobre el filtro del aire.
Juan José Ebenezer sobre el filtro del aire. | Getty Images/TikTok

El mantenimiento del coche muchas veces está marcado por una regla sencilla: seguir los intervalos de kilómetros que indica el fabricante. Sin embargo, no todos los componentes se ajustan a ese criterio.

Uno de los ejemplos más claros es el filtro del aire, un elemento clave que sigue rodeado de ideas erróneas. El mecánico Juan José Ebenezer lo resume de forma directa en uno de sus vídeos: “el cambio del filtro del aire es lo único que no depende del kilometraje”.

La gran mentira

Muchos conductores asumen que el filtro del aire debe sustituirse cada cierto número de kilómetros, como ocurre con el aceite o los frenos. Pero en este caso la lógica no funciona. Según explica el mecánico, el estado real del filtro depende mucho más del entorno que del tiempo o la distancia recorrida.

No es lo mismo un coche que circula por ciudad o autopista que uno que pasa gran parte del tiempo en caminos de tierra. “El filtro depende del uso que le des al coche y de dónde vivas”, insiste. Esto significa que dos vehículos con el mismo kilometraje pueden tener necesidades de mantenimiento completamente diferentes.

El entorno lo cambia todo

El filtro del aire tiene una función clara: evitar que partículas de polvo, suciedad o residuos entren en el motor. Al estar en contacto directo con el aire exterior, su desgaste está condicionado por lo que encuentra en el ambiente.

En zonas limpias, el deterioro es más lento. Pero en entornos con polvo, obras o actividad industrial, la suciedad se acumula mucho más rápido. Por eso, un vehículo expuesto a estas condiciones necesitará revisiones más frecuentes.

También afecta al filtro del habitáculo

Este razonamiento no se limita al motor. El filtro del habitáculo, encargado de limpiar el aire que entra en el interior del coche, también está expuesto a las mismas condiciones.

En ambos casos, la acumulación de suciedad afecta directamente al funcionamiento del sistema. Uno influye en el rendimiento del motor y el otro en la calidad del aire que respiran los ocupantes, pero ambos dependen del mismo factor: el entorno.

Un filtro sucio reduce el caudal de aire, hace que el coche enfríe peor, acumula suciedad y puede provocar alergias. “Es un cambio barato y sencillo que muchos ignoran”, explica. En muchos coches incluso puede sustituirse sin necesidad de pasar por el taller, explicó recientemente en una entrevista con El Motor.

La importancia de revisarlo

Ante esta realidad, el consejo del mecánico es no seguir únicamente una cifra, sino comprobar el estado del filtro. Puede darse el caso de que un filtro deba cambiarse antes de lo previsto… o que todavía tenga margen.

“Quizá debería haberse cambiado hace 5.000 kilómetros o lo mismo le toca dentro de otros 5.000”, señala. Esto convierte la revisión visual en una herramienta fundamental para tomar la decisión correcta.

Filtro aire
Sustitución del filtro del aire en un coche.

Qué pasa si no se cambia a tiempo

Descuidar el filtro del aire no es un problema menor. Un filtro sucio o deteriorado puede provocar varias consecuencias:

  • Entrada de menos aire al motor.
  • Aumento del consumo.
  • Pérdida de rendimiento.
  • Posibles daños si el filtro se deteriora.

Además, la acumulación de humedad o suciedad puede acabar deteriorando el propio componente. “Igual de importante es para ti como para el coche”, advierte.

¿Cómo se cambia el filtro de aire?

El primer paso para cambiar un filtro de aire es localizarlo. Lo suele indicar el libro de instrucciones del vehículo, pero lo habitual es que se encuentre sobre el motor o a un lado. Y normalmente está dentro de una caja plástica negra de forma cilíndrica o rectangular.

Una vez localizado, y generalmente con un destornillador de estrella, hay que aflojar los tornillos de la tapa para abrirla. Luego se encuentra el filtro, probablemente sujeto con algún enganche de tipo clip o con algún otro tornillo.

Al colocar el filtro nuevo, hay que mantener la misma posición y sentido, y ajustarlo bien para que no haya fugas. Por último, se recoloca la tapa principal.

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