Lo que se ve en el vídeo no es una exageración ni un truco visual. Es un concepto real: un edificio de coches dispuestos en vertical donde los vehículos se almacenan y se entregan mediante un sistema automatizado, como si fuera una enorme máquina expendedora de coches.
La idea es tan simple como impactante. El cliente elige el modelo, realiza la compra y el sistema se encarga de todo lo demás. El coche baja automáticamente desde su planta hasta la zona de entrega, igual que cuando sacas un café o una bolsa de patatas de una máquina.
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Este tipo de instalaciones, muy presentes en mercados asiáticos, responden a dos factores clave: falta de espacio urbano y necesidad de ofrecer una experiencia diferente. El resultado es un concesionario vertical que convierte la compra en todo un espectáculo.
Aquí no hay filas de coches ni comerciales tradicionales. Hay tecnología, automatización y una puesta en escena pensada para impresionar.
"Lujo total"
Porque Singapur construyó una torre de vidrio de 15 pisos que funciona como una máquina expendedora de Ferraris y Lamborghinis: elegís un piso, pagás, y te vas conduciendo el auto. pic.twitter.com/8nOkDfWCTX
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) April 28, 2026
¿Qué coches puedes encontrar y cuánto cuestan?
Aunque el formato sea llamativo, el negocio es completamente real. En estos rascacielos de coches se concentran principalmente vehículos de gama media-alta y coches prémium, aunque también hay modelos más accesibles.
Es habitual ver marcas como BMW, Mercedes-Benz, Audi o Lexus, junto a deportivos y modelos de lujo. No es raro encontrar coches que superan los 100.000 euros, aunque también hay opciones más contenidas desde unos 30.000 o 40.000 euros.

El objetivo no es solo vender, sino exponer. Cada coche se convierte en parte de una vitrina gigante visible desde el exterior, reforzando su carácter aspiracional.
Este modelo encaja especialmente bien en mercados donde el coche sigue siendo un símbolo de estatus. Y donde la experiencia de compra es casi tan importante como el propio vehículo.
Elegir, pulsar… y esperar a que baje tu coche
Aquí es donde todo cambia. La compra deja de ser un proceso tradicional para convertirse en algo casi automático.
El cliente selecciona el coche a través de una pantalla táctil digital y, en cuestión de minutos, un ascensor robotizado lo desplaza hasta la zona de recogida. Es literalmente como usar una máquina expendedora, pero en tamaño real.

Ese momento, el de ver cómo el coche desciende desde su ‘compartimento’, es parte del espectáculo. No es casualidad: está diseñado para generar impacto, para convertir la entrega en una experiencia memorable.
¿Podría existir algo así en España?
La idea parece lejana, pero no imposible. En España, el modelo de concesionario tradicional sigue dominando, especialmente en las afueras de las ciudades.
Sin embargo, factores como la falta de espacio urbano, la digitalización y la evolución del cliente podrían abrir la puerta a formatos distintos. No necesariamente una máquina expendedora de coches como tal, pero sí soluciones más automatizadas y verticales.
Además, el auge del coche prémium y la búsqueda de experiencias diferenciadas encajan con este tipo de propuestas. Especialmente en grandes ciudades.
De momento, sigue siendo una curiosidad llamativa. Pero también una pista clara de hacia dónde puede evolucionar la venta de coches.
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