Cuidar un coche no siempre depende de seguir el plan de mantenimiento al pie de la letra. Muchas veces, los hábitos que repetimos a diario al arrancar, aparcar o conducir tienen más importancia de la que pensamos.
Precisamente por eso, un mecánico ha compartido cinco costumbres que evita siempre cuando utiliza su vehículo y que, según explica, pueden ayudar a reducir el desgaste de numerosos componentes.
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No dejar las ruedas giradas
La primera recomendación tiene que ver con algo que muchos conductores hacen sin darle demasiada importancia. Cuando se aparca después de maniobrar, es posible dejar las ruedas completamente giradas hacia uno de los lados.
Según explica este mecánico, hacerlo de forma habitual provoca que determinados elementos de la dirección, como los fuelles guardapolvos, las rótulas o algunos componentes asociados, permanezcan forzados y alejados de su posición natural durante largos periodos.
Aunque una sola vez no supone ningún problema, corregir las ruedas antes de apagar el coche puede ayudar a reducir tensiones innecesarias sobre el sistema, por lo que el consejo es claro: no aparques con las ruedas giradas.
Pisar el embrague antes de arrancar
La segunda costumbre está relacionada con el arranque. Cada vez que pone en marcha el vehículo, acciona el embrague incluso aunque el coche se encuentre en punto muerto. Al desacoplar la transmisión del motor, el esfuerzo que debe realizar el sistema de arranque es menor y se reduce parte de la carga sobre distintos elementos mecánicos.
Además de mejorar ligeramente el funcionamiento durante el encendido, se trata de un gesto que ayuda a proteger componentes relacionados con la transmisión y que muchos fabricantes recomiendan de forma explícita en sus modelos.

Esperar unos segundos
Otra de las costumbres que este mecánico sigue es poner primero el contacto y espera unos segundos antes de encender el motor. La razón es que, durante ese breve intervalo, la electrónica del vehículo realiza una serie de comprobaciones internas, verifica distintos sistemas y permite que los testigos del cuadro de instrumentos completen su secuencia de encendido y apagado.
En los coches más modernos, además, varias centralitas aprovechan esos instantes para inicializar diferentes funciones antes de la puesta en marcha.
No iniciar la marcha inmediatamente
Una vez arrancado el motor, tampoco sale circulando de forma inmediata. Su consejo es esperar unos 30 segundos antes de iniciar la marcha. Ese breve margen de tiempo permite que el aceite lubricante comience a distribuirse por el interior del motor y alcance algunos de sus componentes más importantes.
Durante esos segundos se pueden realizar tareas tan habituales como colocarse correctamente el cinturón, ajustar la climatización o seleccionar la música para el trayecto. No supone una gran pérdida de tiempo y, según este mecánico, puede resultar beneficioso para la lubricación inicial del propulsor.

Nunca exigir al motor cuando está frío
La quinta recomendación es probablemente la más importante de todas. Una vez iniciado el trayecto, el mecánico evita exigir al coche durante los primeros minutos.
Aunque el vehículo ya esté circulando, numerosos componentes todavía no han alcanzado su temperatura de funcionamiento óptima. El aceite, el motor, la transmisión y otros elementos mecánicos trabajan en condiciones menos favorables que cuando están completamente calientes.
Por ese motivo, aconseja conducir con suavidad durante aproximadamente los primeros ocho minutos, evitando aceleraciones bruscas, altas revoluciones o exigencias innecesarias. Lo valioso de estos consejos es que ninguno de ellos requiere conocimientos técnicos ni herramientas especiales.

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