El tráfico estaba detenido cuando varios hombres con el rostro cubierto abandonaron sus vehículos y caminaron directamente hacia un coche situado unos metros más adelante. Vestían chalecos policiales, pero su actuación poco tenía que ver con un control: tras un breve forcejeo, sacaron al conductor por la fuerza y se lo llevaron en otro automóvil.
La secuencia, grabada por un testigo, duró menos de un minuto. Los hechos ocurrieron el pasado sábado en la AP-7, entre Montornès del Vallès y Vilanova del Vallès, y están siendo investigados por los Mossos d’Esquadra como una presunta detención ilegal y una posible suplantación de funciones policiales.
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Una intervención que parecía real
Todo ocurrió alrededor de las 19.30 horas. Según las primeras informaciones, los asaltantes habrían provocado una colisión o una maniobra de bloqueo para obligar a la víctima a detener su vehículo. A continuación, varios coches cerraron cualquier posibilidad de escape y dejaron al turismo completamente rodeado en mitad de la autopista.
Las imágenes reflejan una actuación perfectamente coordinada. En apenas unos segundos, cinco hombres armados presuntamente con pistolas abandonan sus vehículos y se dirigen hacia el conductor. La presencia de los chalecos policiales provocó que muchos automovilistas pensaran inicialmente que estaban asistiendo a una actuación oficial.
Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Lo que parecía un control cualquiera acabó derivando en una escena de extrema violencia que generó momentos de tensión entre los conductores que presenciaban los hechos.
La víctima fue sacada a la fuerza
Tras llegar hasta el vehículo objetivo, los individuos comenzaron un forcejeo con el conductor. El hombre, de complexión corpulenta según algunos testimonios, intentó resistirse, aunque terminó siendo reducido por los atacantes.
Las grabaciones muestran cómo la víctima es arrastrada fuera del coche con la cara ensangrentada y la ropa visiblemente dañada. Acto seguido, varios de los asaltantes la introducen en otro coche que abandona rápidamente la zona junto al resto del grupo.
Toda la operación se desarrolló en menos de un minuto. Algunos de los testigos llamaron inmediatamente al 112 y alertaron de que los presuntos secuestradores podrían portar armas de fuego.

Hallado horas después
Tras recibir los avisos, los agentes de la Divisió d’Investigació Criminal (DIC) iniciaron una investigación para localizar tanto a la víctima como a los responsables de la acción. Durante varias horas existió una gran incertidumbre sobre el estado del conductor y sobre las circunstancias que rodeaban su desaparición.
Finalmente, el hombre fue localizado en otro punto de Cataluña. Según las informaciones conocidas hasta el momento, apareció en buen estado de salud y sin heridas graves, pese a las lesiones visibles que presentaba en el momento del asalto.
Aunque no existe una conclusión definitiva sobre el móvil de los hechos, las primeras pesquisas apuntan hacia una posible relación con el crimen organizado. Los investigadores consideran especialmente relevante el uso de chalecos policiales, pasamontañas, varios vehículos coordinados y una actuación ejecutada con precisión. Todo ello sugiere una planificación previa y unos recursos impropios de la delincuencia común.
Las fuentes próximas al caso señalan que podría tratarse de un ajuste de cuentas relacionado con el tráfico de drogas. Entre las hipótesis que manejan los investigadores se encuentran un posible narcoasalto o algún conflicto derivado de deudas vinculadas al narcotráfico. Mientras los Mossos intentan identificar a los cinco falsos policías, las imágenes continúan acumulando miles de visualizaciones en redes sociales.

Las distintas técnicas para delinquir en la AP-7
Aunque un secuestro de estas características resulta extremadamente poco habitual, la AP-7 lleva años siendo uno de los principales objetivos de bandas organizadas especializadas en actuar contra conductores.
Los métodos que utilizan para atacar a los conductores y conseguir robarles son varios. Uno de ellos es provocar un pinchazo en la rueda del vehículo que están siguiendo, obligando a los ocupantes a parar en cuanto se dan cuenta de lo sucedido. Cuando detienen el vehículo, aprovechan para llevarse sus pertenencias.
También utilizan las paradas en las gasolineras para apropiarse del equipaje de los viajeros. Al abandonar el vehículo para entrar a pagar o a tomar algo en un área de servicio, los ladrones abren el coche para llevarse todos los objetos de valor que pueda haber en el interior.
Por estas mismas razones y para evitar sufrir robos tanto en la AP-7 como en otras carreteras, los agentes de policía aconsejan no parar en zonas aisladas hasta que se abandone el área de actuación de estos ladrones.
Igualmente, nunca hay que dejar cosas de valor dentro el vehículo si se deja aparcado ni abrir el maletero, mostrando lo que pueda haber en su interior. Por supuesto, es primordial cerrar siempre el vehículo, aunque se deje parado por poco tiempo
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