Cómo hay que ajustar el reposacabezas para evitar lesiones

Se trata de un importante elemento de seguridad que en caso de accidente pierde su eficacia si no está regulado correctamente.

reposacabezas
El reposacabezas debe regularse para que sujete las vértebras en caso de accidente.

Son uno de los dispositivos de seguridad más ignorados a la hora de utilizar el coche. Pero su función es muy importante y en España son obligatorios desde 1996 en los asientos delanteros y, a partir de 2003, también en los traseros. 

Los reposacabezas, a pesar de su nombre un tanto engañoso, no son un componente destinado a la comodidad. Consisten en una prolongación superior de los asientos destinada a proteger el cuello en caso de alguna colisión del vehículo y evitar que los ocupantes sufran lesiones en las vértebras, los ligamentos y los músculos cervicales. 

El cuello es una de las partes más frágiles del cuerpo, y en un impacto violento está expuesto a sufrir graves daños. El más frecuente en el caso de los ocasionados por accidentes de tráfico, incluso a baja velocidad, es el llamado latigazo cervical. Esta brusca distensión del cuello puede producir esguinces o lesiones más graves en las articulaciones vertebrales. 

La altura y la inclinación correctas 

Los alcances por detrás o laterales son los accidentes más habituales en los que se producen este tipo de contusiones. Y en estos casos, la diferencia que supone llevar el reposacabezas bien ajustado es que el riesgo de sufrir una lesión cervical se reduce en un 50%.  

Si el conductor o los demás pasajeros del coche son siempre los mismos y ocupan habitualmente el mismo lugar, bastará con regular una vez cada uno de los reposacabezas en función de quien ocupe cada asiento. En un automóvil que no sea el habitual, también es muy recomendable hacerlo para adaptarlo a la altura propia 

Un truco para regular el reposacabezas

Una regla muy sencilla que ayuda a hacerlo correctamente consiste en que la parte superior del reposacabezas debe estar aproximadamente a la misma altura que alcance la cabeza.

Si se encuentra más bajo, en caso de accidente contendrá la nuca, pero no el cráneo, que podría bascular hacia atrás de forma violenta provocando una lesión. Y si el reposacabezas está demasiado alto, ocurrirá lo contrario y en esa posición forzará una flexión indeseada del cuello hacia delante. 

Otro truco válido para conseguir un buen ajuste es comprobar que los ojos queden aproximadamente a la altura central del reposacabezas. Esta posición también garantizará una buena sustentación cervical en caso necesario. 

Para regular la altura de los reposacabezas, hay que presionar los pequeños botones que liberan sus anclajes en el asiento. Así se pueden deslizar verticalmente para fijarlos a la medida requerida mediante unas ranuras de bloqueo. 

La distancia correcta

No menos importante que la altura es la distancia correcta que tiene que mantenerse entre el reposacabezas y la nuca. Este componente no es una almohada para ir apoyado en ella. Una vez sentados en el asiento, se debe poder tocar con la nuca el reposacabezas, pero sin necesidad de forzar el cuello.

Se trata de mantener una pequeña holgura, entre cuatro y siete centímetros, según el tipo de vehículo, que es necesaria para que la contención de la cabeza en un accidente sea eficaz. 

En este caso, la regulación se realiza mediante la inclinación hacia atrás del respaldo. En general, deberá reclinarse en un ángulo de entre 15º y 25º para garantizar el efecto protector del reposacabezas.  

Un invento de la marca Saab 

Lo anterior sirve para todos los ocupantes, y habrá que tener especial cuidado de ajustarlos de nuevo al instalar a niños o personas de edad avanzada en las plazas posteriores. En estas, los reposacabezas suelen bajarse al máximo para facilitar la visión del conductor cuando no van ocupados.

La mayoría de los coches llevan reposacabezas de tipo pasivo, que son los más habituales. Pero algunas marcas como Mercedes y Volvo ofrecen otros más avanzados llamados activos, inventados en 1996 por la ya desaparecida Saab. Estos detectan las situaciones con peligro de accidente y se preparan para sujetar mejor la cabeza de los ocupantes, acercándose a ella de forma automática para amortiguar un posible impacto. 

Sistema de reposacabezas activo WHIPS de la marca Volvo.

También existe otro tipo de reposacabezas que se ajustan de forma automática en modelos de gama superior, que disponen de regulación eléctrica de los asientos. En estos casos no hay que preocuparse de adaptarlos, ya que esta operación se realiza de forma automática mediante unos pequeños motores eléctricos, siguiendo los parámetros biométricos seleccionados por el usuario.

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