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10 anuncios de coches que hoy parecerían una barbaridad

Conducción temeraria, inducción a los excesos de velocidad, machismo al volante… Todo valía para vender más. Un repaso a la publicidad de los años sesenta, setenta, ochenta y noventa.

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Los anuncios políticamente correctos no existían en los años sesenta.

Vistos con los ojos de hoy, los años sesenta, setenta y ochenta (en cuestión de coches y carreteras) eran tiempos de aquí no pasa nada y cada uno a su aire. No había límites de velocidad (no llegaron hasta 1974) ni parecían importar los muertos de las cunetas, y la despreocupación era costumbre entre los anunciantes: lo mismo daba meterse con las señoras mayores que usar a las mujeres como objeto o convertir un utilitario en un coche de carreras con la familia en el asiento trasero.

Ya no ocurre así, para bien y para mal: el sentido común ha desterrado algunos anuncios de gusto lamentable, pero lo políticamente correcto también impide disfrutar de imágenes indudablemente geniales. Una suegra atada en la parte de atrás del coche, un macarra presumiendo, Christopher Lambert en modo James Bond, unos pechos a la vista, un utilitario despegando de un portaaviones… Todo agitado da risa, pudor, miedo y repelús. Merece la pena el repaso.

SIMCA 1000
El Simca 1000 llegó a España a finales de 1965 y la marca lo introdujo con un eslogan que con el tiempo se le volvió en contra: era el cinco plazas con nervio. Así quería demostrarlo en los anuncios de televisión (con unos efectos de sonido impagables), en los que no importaba poner en riesgo a toda la familia con tal de demostrar los bríos del coche. 

 

El empuje del coche, mucho o poco, no importó. La gente tiró de maldad y terminó llamando al Simca 1000 el filete del pobre porque era para cinco y con nervio. Pero la marca insistió en la idea en los anuncios de prensa. En uno de ellos, bajo la imagen del coche se decía: “Seguro que le gusta correr. Ahora corra seguro”. Sobre otro, también destinado a revistas y periódicos, con suegra incluida, poco hay que añadir.

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SEAT 850

Otra campaña que iba al cogollo del asunto era la del Seat 850 (1966-1974), hermano ligeramente mayor del 600 y capaz de ofrecer unas prestaciones inesperadas (irrisorias al cambio actual). El anuncio, por si los conductores se despertaban con la sensatez de serie, animaba directamente a correr con la baca llena hasta arriba de maletas… “Con toda la familia, lleno de equipaje, en carretera o en ciudad, pídale que suba, adelante o alcance más de 140 por hora. No hay problema”. O sí, según.

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DYANE 6

Aquí está: el ANUNCIO. Con una suegra de manual en el asiento del copiloto, asustada por los baches y las curvas, el coche avanza intrépido mientras el conductor presume de poco consumo, suspensión y agarre. Incluso tiene tiempo de tranquilizar amablemente a la señora mientras se tumba a lo bestia en una curva. Era el Dyane 6 (1967-1983), el coche para gente encantadora. Hasta que llega la genialidad definitiva, con perdón de todas las suegras. 

CITROËN 8

Llegado a España en 1970 (llamado también C-8), no fue un coche tan popular como los dos anteriores y su publicidad no resultaba tan agresiva, pero presumía de buen ritmo. “Más de 120 kilómetros por hora, como velocidad media, punta y de crucero. Y puede ir así indefinidamente, sin calentarse, haga el calor que haga”.

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TALBOT HORIZON

No es de los casos más llamativos, pero se trata de otro anuncio en el que se saca pecho. El Talbot Horizon (1977-1986) era el coche para los que querían “despegarse de los demás” gracias a una velocidad punta de 156 km/h. No era mucho, pero sí bastante más de lo permitido actualmente.

CITROËN VISA

Eran los entrañables años ochenta: “¡Qué desmelene, es el nuevo Visa GTI!”. Y a partir de ahí, empezando con un derrape ‘poligonero’, todo lo demás: un coche que despega desde un portaaviones (que se jacta de sus 192 km/h de velocidad punta), una cancioncilla inclasificable y un final al que solo le falta un redoble de tambor. El Visa estuvo en España entre 1978 y 1988.

CITROËN BX 19-GT

Este anuncio del Citroën BX (1982-1994) tiene un poco de todo en solo 30 segundos: conducción temeraria, heteropatriarcado e irresponsabilidad general. Aparece una joven conduciendo sin cinturón de seguridad y dando volantazos por la playa, un muchacho musculoso que se dirige a ella con paternalismo (“¿dónde vas con tanto motor?”) y, como remate, el mismo joven subido al techo del coche en plena marcha, brazos en cruz, viento en pelo. Así se vendían los coches en 1985. 

RENAULT 19

Era 1988 y Renault se echó en los brazos del cine. Contrató al inmortal Christopher Lambert y preparó un anuncio que incluía un homenaje a la película Tiburón y una especie de James Bond de saldo encarnado por el actor estadounidense. En las imágenes no faltan los derrapes ni la imprescindible (e injustificable) ración de pechos descubiertos en la playa. Renault, que recurrió a Lambert más veces en aquellos finales ochenta, comercializó el modelo en España entre 1988 y 1996. 

RENAULT 5

La perspectiva y el buen juicio indican que este es uno de los anuncios de peor gusto jamás vistos. De los 26 segundos escasos que dura, 17 están dedicados a un culo. Tal cual. Unas nalgas (de mujer, claro) que caminan hacia el coche enfundadas en unos vaqueros ajustados, al mismo tiempo que una voz masculina (pretendidamente sexi) relata las prestaciones del Renault 5 Blue Jeans. La vida del modelo se extendió de 1972 a 1996, y esta versión en particular es de 1989.

FIAT UNO

Esta vez la palabra adecuada es ‘cutre’. Este anuncio de alrededor de 1992 intenta vender el Fiat Uno por 940.000 pesetas (unos 5.650 euros) de un estilo notablemente cochambroso. Se trata de una parodia de la película Instinto básico mucho más cercana a la chabacanería que al séptimo arte. El modelo se comercializó entre 1983 y 1995 y se convirtió en uno de los utilitarios más populares.

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