Las gasolineras baratas, también conocidas como ‘low cost’, siempre dan que hablar. ¿Cómo consiguen reducir los precios del combustible? Para esta eterna pregunta hay varias respuestas y una de ellas son los aditivos.
En España, la mayoría de los millones de litros de carburante que se distribuyen los incluyen: mediante fórmulas propias de las petroleras o a través de los suministrados por Exolum (HQ300 para el diésel y HQ400 para la gasolina).
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Algunas estaciones de servicio optan por comercializar carburante sin aditivos, una práctica minoritaria que responde a estrategias de bajo coste. Las grandes petroleras señalan que estos productos son el elemento diferenciador que da calidad a la gasolina y el diésel.
¿Qué opinan sobre ellos los protagonistas del sector? José Rodríguez de Arellano, consejero delegado de Plenergy, fue claro en una entrevista concedida al suplemento Negocios de EL PAÍS.

“La gran mentira”
Aseguró que los aditivos son “la gran mentira. Nosotros compramos el que recomienda Exolum. Pero ni vale nada, ni vale para nada. Ponemos el aditivo porque la gente piensa que el aditivo es bueno. ¿Por qué ningún organismo independiente ha podido demostrar que uno es mejor o diferente que otro? El aditivo no tiene importancia para el motor”.
Y añadía: “Si valiera para algo, ya lo habrían dicho los líderes. Habrían hecho un estudio independiente para demostrar que su aditivo permite que el coche ande x kilómetros más. Es la misma fantasía que la que sigue habiendo en el país, entendiendo que el combustible es diferente, pero sale del mismo depósito”.
El combustible que llega a los surtidores de las gasolineras proviene de los centros logísticos de Exolum: la antigua Compañía Logística de Hidrocarburos. Desde allí, los productos refinados procedentes del petróleo se distribuyen a la red de operadores.
Precisamente, Jorge Guillén, responsable de Aviación y de la unidad de negocio en España de Exolum, defendía en EL MOTOR la importancia de los aditivos porque contribuyen a mejorar el rendimiento del motor, prolongar su vida útil y reducir averías.
¿Qué dicen los estudios?
Para afirmar esto, citó la Carta Mundial de Combustibles (World Wide Fuel Charter), un documento técnico que recomienda su uso a nivel internacional. Por otro lado, estudios publicados en plataformas científicas como ‘ScienceDirect’, destacan su papel en la prevención de depósitos carbonosos en los inyectores y en la mejora de la ignición.
A esto hay que añadir que la reducción del azufre en los combustibles actuales ha incrementado la necesidad de aditivos para garantizar la lubricidad del diésel, un factor clave para evitar daños en el sistema de inyección.

Menos consumo
Finalmente, Inés Cardenal, directora de comunicación de la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE, ante AOP), apunta que los combustibles de las estaciones tradicionales “ofrecen un añadido de calidad gracias al uso de aditivos especiales que se incorporan al combustible de calidad base”.
La AICE agrupa a compañías como BP, Moeve, Galp, Saras y Repsol, cuyos ingredientes añadidos “reducen el consumo y mejoran la lubricidad del motor, alargando la vida de este y reduciendo las emisiones de CO2”, sostiene Cardenal. “Dependiendo de la gama de aditivos, hay empresas que garantizan un ahorro de combustible de entre un 3% y un 4%”, añade la responsable de comunicación de esta asociación.
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