Los sistemas de asistencia a la conducción han evolucionado de forma notable en los últimos años. Entre ellos, los fabricantes han incorporado cámaras interiores capaces de detectar si el conductor presta atención a la carretera.
Pero tampoco han tardado en aparecer formas de eludir su funcionamiento. La última tendencia llega desde China, donde se ha popularizado un método tan sorprendente como preocupante: utilizar pequeñas figuras de plástico para engañar a las cámaras interiores de vehículos como los Tesla, y una de ellas es la cabeza de Cristiano Ronaldo.
Más información
Tesla y el sistema de vigilancia
Los modelos más recientes de Tesla incluyen una cámara situada en la parte superior del parabrisas que monitoriza al conductor. Su función es sencilla: comprobar que la persona al volante está mirando a la carretera.
Si el sistema detecta que el conductor mira hacia otro lado durante demasiado tiempo, lanza advertencias progresivas. En caso de repetirse, el sistema puede desactivar el piloto automático, limitar funciones de asistencia y bloquear temporalmente el uso de estas ayudas.
Este control es especialmente relevante porque, pese a su nombre, el llamado “piloto automático” no es autónomo. Requiere supervisión constante del conductor.
El truco de la cabeza falsa
Frente a ello, han aparecido dispositivos diseñados específicamente para engañar a estas cámaras. Se trata de pequeñas figuras de plástico con forma de cabeza humana, algunas con rostros de celebridades, que se colocan frente a la cámara.
El más viral ha sido con una de las mayores celebridades del mundo, Cristiano Ronaldo. El futbolista disputará su sexto Mundial y debutará hoy con la Selección de Portugal frente a la de República Democrática del Congo.
La clave está en el tamaño y la posición. Según los propios usuarios, deben tener un tamaño similar al de una pelota de ping‑pong y colocarse en el punto exacto donde estaría el rostro del conductor. De este modo, el sistema interpreta que hay una persona mirando hacia delante, aunque el conductor real no esté prestando atención.
El experimento
Además del de Cristiano Ronaldo, uno de los casos más llamativos ha sido el de un conductor en China que utilizó una figura de Dwayne Johnson durante un trayecto de unos 400 kilómetros.
Según su propio testimonio, cerca de 250 kilómetros se realizaron con el piloto automático activado mientras la cámara veía la figura del actor en lugar del conductor. El sistema no detectó el engaño, lo que plantea interrogantes sobre los límites actuales de esta tecnología.
No es un caso aislado
El uso de figuras de plástico no es el único método que han probado los usuarios. En diferentes mercados, especialmente en Estados Unidos, ya se han detectado otros intentos de engaño como:
- Gafas de sol que dificultan el seguimiento ocular.
- Dispositivos que simulan presión en el volante.
- Objetos que imitan la presencia de las manos.
Estas prácticas evidencian una realidad: algunos conductores buscan sortear los sistemas de seguridad en lugar de utilizarlos correctamente. Este tipo de situaciones está obligando a los fabricantes a mejorar sus sistemas de monitorización, por lo que las nuevas generaciones de cámaras, previsiblemente, incorporarán mejoras tales como sistemas de control sobre el parpadeo y el movimiento ocular.
El objetivo no es otro que evitar engaños como el truco de la cabeza falsa, garantizando por encima de todo la seguridad y que el conductor siga siendo parte activa del proceso.
Un riesgo más allá de la curiosidad
El uso de estos trucos puede tener implicaciones importantes. El principal problema es evidente: reducir o eliminar la atención del conductor al volante.
Los sistemas de asistencia están diseñados para ayudar, no para sustituir al conductor. Forzar su funcionamiento más allá de sus límites puede provocar situaciones de riesgo, especialmente a altas velocidades o en entornos complejos.
Las cabezas falsas utilizadas en China hacen ver que la tecnología tiene límites y que lo que realmente importa es el comportamiento del usuario. Por avanzados que sean los sistemas, no sustituyen la responsabilidad al volante, y aunque puedan engañar a una cámara, no eliminan los riesgos reales en carretera.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
