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El error que ha puesto en evidencia a Donald Trump y ha desatado las burlas: mezcla coches de lujo y motores de avión

Madrid |

Con el objetivo de evitar los elevados aranceles, varios fabricantes de automóviles están trasladando su producción a Estados Unidos.

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Foto: Getty

Uno de los últimos comunicados de la Casa Blanca ha acaparado la atención del mundo del motor. En él, aseguran que “la agenda comercial del presidente Trump está reconstruyendo la industria automotriz estadounidense”… aunque no tengan muy claro qué marcas son las responsables de ello.

Con el objetivo de evitar los elevados aranceles, varios fabricantes de automóviles están trasladando su producción a Estados Unidos. Esto ha servido de punto de partida para que la Casa Blanca presuma de que la estrategia ‘Estados Unidos Primero’ del presidente Trump “está logrando una victoria decisiva sobre décadas de deslocalización”.

Y añaden: “Las empresas que antes buscaban mano de obra barata en el extranjero ahora están invirtiendo capital en plantas estadounidenses, produciendo vehículos fabricados en Estados Unidos, por trabajadores estadounidenses y para consumidores estadounidenses”.

Un ejemplo incorrecto

Ford es un ejemplo de ello: hace poco que ha tomado la determinación de eliminar gradualmente las importaciones del Lincoln Nautilus (un SUV mediano con capacidad para cinco pasajeros) fabricado en China. A partir de 2030, producirán más modelos de la marca de lujo en Estados Unidos.

No es la única. El gobierno de Trump mencionó más ejemplos: desde General Motors y Stellantis hasta Honda, Toyota y Mercedes. El patinazo ha llegado con Rolls-Royce: «Está invirtiendo 75 millones de dólares para aumentar la producción de motores en su planta de Aiken, Carolina del Sur. Recientemente completó una expansión de 24 millones de dólares en su planta de Mankato, Minnesota».

Se repite el mismo error

Esta información es cierta, pero no tiene nada que ver con la industria del motor. Estos movimientos corresponden a Rolls-Royce Holdings plc. Es decir: la multinacional británica especializada en el diseño, fabricación y distribución de sistemas de propulsión y energía para la aviación, la defensa, la marina y la industria energética.

Desde los años 70 nada tiene que ver con Rolls-Royce Motor Cars: fue entonces cuando se separaron. Lo curioso es que no es la primera vez que la Casa Blanca comete este error. El pasado mes de enero mencionaron que una inversión de Rolls-Royce Holdings plc era parte del “esfuerzo total del presidente Trump para hacer que conducir vuelva a ser grandioso”.

Es tan común esta confusión que Rolls-Royce Motor Cars incluye una cláusula de exención de responsabilidad. En ella indica que es una filial propiedad del Grupo BMW y una empresa completamente independiente de Rolls-Royce plc, fabricante de motores y sistemas de propulsión para aeronaves.

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Elena Sanz Bartolomé Perfil de Elena Sanz Bartolomé en Linkedin

Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.

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