La barrera no se abre y muchos cometen el mismo error: el riesgo oculto del telepeaje

Cada vez son más los conductores que atraviesan los peajes sin detenerse. Basta con reducir ligeramente la velocidad, cruzar por el carril habilitado y continuar la marcha mientras la barrera se abre automáticamente.

La comodidad del sistema ha impulsado su popularidad durante los últimos años. Sin embargo, detrás de esa sencillez existe un detalle que muchos desconocen y que puede convertirse en un problema cuando surge una incidencia durante el trayecto.

Lo que comienza como un simple fallo de lectura del dispositivo puede acabar obligando al conductor a proporcionar una información que no siempre debería compartirse públicamente. Y es precisamente en ese momento cuando aparece un riesgo del que apenas se habla.

Qué ocurre cuando la barrera no reconoce el dispositivo

El telepeaje funciona mediante un aparato electrónico instalado habitualmente en la parte superior del parabrisas. Este dispositivo, conocido como Vía-T, se comunica con los sistemas de lectura situados en los peajes para identificar al vehículo y cargar automáticamente el importe correspondiente.

En la mayoría de los casos el proceso es instantáneo. El sistema detecta el dispositivo, verifica la cuenta asociada y autoriza el paso sin necesidad de sacar dinero, utilizar tarjetas o detener completamente el vehículo.

Sin embargo, los fallos existen. Una mala colocación del aparato, interferencias puntuales o problemas de comunicación pueden impedir que el sistema reconozca correctamente al usuario.

Cuando esto sucede, el conductor suele recurrir al interfono de asistencia para resolver la incidencia y poder continuar el viaje.

Peaje con barreras

El dato que muchos facilitan sin pensarlo

Durante esa conversación con el centro de control, es habitual que el operador solicite información para comprobar la identidad del usuario. Entre los datos que pueden requerirse figura el número identificativo asociado al dispositivo de telepeaje.

Ese código funciona como una especie de matrícula digital del servicio. Permite localizar la cuenta vinculada al aparato y verificar que el conductor dispone de un contrato activo para utilizar la infraestructura.

El problema es que la conversación suele producirse con las ventanillas bajadas y con otros vehículos esperando detrás. En esas circunstancias, no resulta difícil que terceras personas escuchen el identificador o incluso lo anoten.

Los especialistas en protección de datos recuerdan que cualquier información relacionada con servicios de pago automatizados debe tratarse con la misma prudencia que otros datos personales utilizados habitualmente en operaciones económicas.

Por qué ese número tiene valor

A diferencia de una matrícula convencional, el identificador del telepeaje está directamente relacionado con una cuenta de usuario. Su función principal es asociar cada paso por una infraestructura de pago al titular correspondiente.

Disponer de ese dato no permite automáticamente utilizar el dispositivo de otra persona ni acceder a su cuenta bancaria. Sin embargo, sí puede facilitar intentos de suplantación o generar incidencias administrativas que posteriormente resulten difíciles de aclarar.

Algunos usuarios han alertado de situaciones en las que terceros intentan identificarse ante servicios de asistencia utilizando códigos ajenos cuando se produce una incidencia en el peaje. Aunque los operadores disponen de sistemas de comprobación adicionales, la exposición innecesaria de estos datos aumenta el riesgo de errores o reclamaciones posteriores.

Por este motivo, las compañías recomiendan conservar la documentación del servicio en un lugar seguro y evitar compartir fotografías donde aparezcan visibles los números asociados al dispositivo.

telepeaje
El uso del telepeaje se ha incrementado exponencialmente.

Más información de la que parece

La expansión de estos servicios ha provocado que miles de conductores convivan a diario con un aparato que apenas ocupa unos centímetros en el parabrisas. Precisamente por su tamaño y por la naturalidad con la que se utiliza, muchos usuarios olvidan que detrás existe una cuenta asociada y un conjunto de datos identificativos.

Los expertos recomiendan actuar con prudencia cuando se produce una incidencia en un peaje. Si es necesario facilitar información al operador, conviene hacerlo evitando que otras personas puedan escucharla claramente y revisando posteriormente los movimientos asociados al servicio.

Además, su utilidad ya no se limita exclusivamente a las autopistas. Muchos sistemas permiten utilizar el mismo dispositivo en aparcamientos, accesos automatizados y determinadas infraestructuras urbanas donde los pagos se realizan de forma electrónica.

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