Dentro de los componentes que están presentes en un coche, los neumáticos son uno en el que no conviene escatimar. Como único punto de contacto con el asfalto, de su buen desempeño depende en gran medida la seguridad del automóvil, así que llevar unos que rindan bien es bastante relevante. Pero, ¿cómo identificarlos? La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha publicado una lista con los neumáticos más resistentes del mercado.
En total se han analizado 160 modelos de neumáticos de todo tipo, desde los específicos para verano o invierno hasta los denominados como “all season”. El objetivo ha sido evaluar cuál es la resistencia que ofrecen a la abrasión.
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Esto es, la resistencia que presentan al desgaste provocado por la fricción con el firme por el que se circula, que normalmente es asfalto. Es algo que se mide en miligramos por kilómetro recorrido por tonelada de peso del vehículo (mg/km/t), es decir, que se relaciona la cantidad de material del neumático que se pierde al usarlo, pero teniendo en cuenta, además de la distancia que se recorre, el peso que tiene el vehículo, ya que es un factor que tiene bastante importancia.
La OCU señala que “el estudio pormenorizado revela que, entre los neumáticos comparados hay algunos que presentan mucha abrasión, y además han obtenido pobres resultados en nuestros estudios de calidad y seguridad”. También apunta que, aunque hay otros que presentan una menor abrasión, tampoco destacan por su seguridad.
El ranking de neumáticos según su abrasión, atendiendo al informe de la OCU, es el siguiente:
- Michelin: 52 mg/km/t
- Hankook: 62 mg/km/t
- Continental: 63 mg/km/t
- Goodyear: 65 mg/km/t
- Kumho: 70 mg/km/t
- Falken: 72 mg/km/t
- Dunlop: 73 mg/km/t
- Semperit: 73 mg/km/t
- Vredestein: 73 mg/km/t
- Pirelli: 76 mg/km/t
- Bridgestone: 78 mg/km/t
- Firestone: 82 mg/km/t
Esto, sin embargo, hay que tomárselo como una guía orientativa porque, aunque de base el desempeño de cada neumático está medido, en la abrasión que sufran también inciden otros factores externos que no tienen que ver con el tipo de neumático que se trate.
El peso del vehículo es uno de ellos, porque cuanto mayor sea, mayor desgaste se produce. Es por eso que en coches grandes o carrocerías tipo SUV sufren más que en vehículos más ligeros.
Otro es el par máximo del motor. Cuanta mayor fuerza tenga, se producen aceleraciones más rápidas que hacen que la abrasión sea mayor. Así, el desgaste es prematuro en automóviles de altas prestaciones. También afecta el ajuste de la geometría de los ejes, que si no es óptimo, también potencia la abrasión.
Las consecuencias de la abrasión de los neumáticos
La OCU analiza la abrasión de los neumáticos desde una perspectiva triple. Por un lado está el aspecto de la seguridad, porque cuanto más se desgasta el neumático, menos propiedades tiene, baja el agarre, evacúa peor el agua, hace que el coche frene más tarde, etc. Es por eso que hay que prestar atención a la profundidad del dibujo y cambiarlos cuando toca.
Eso lleva al segundo aspecto, el económico. Neumáticos que se desgasten más rápido tienen que cambiarse antes, lo que supone un mayor gasto de dinero para el propietario del vehículo.
Por último, los efectos para la salud, que es algo a lo que un usuario promedio presta menos atención. Conforme se desgasta el neumático, va soltando partículas de caucho que pueden acabar siendo ser arrastradas a ríos y mares, mientras que las más finas se quedan en suspensión en el aire, contribuyendo todo ello a aumentar la contaminación.
Es por eso que en la nueva normativa Euro 7, que va entrar en vigor en 2027, también va a tener en cuenta las partículas.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
