La calima presente en diversas zonas de España en los primeros días de marzo procede principalmente del desplazamiento de la borrasca ‘Regina’, situada entre Canarias y el sur peninsular, que arrastra polvo en suspensión originado en el norte de África.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), este sistema impulsa grandes cantidades de partículas saharianas hacia la península, Baleares y Canarias, provocando cielos turbios, pérdidas de visibilidad y episodios de lluvia de barro que afectan a la calidad del aire y a las actividades.
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La llegada reciente de Regina ha intensificado la presencia de polvo en suspensión sobre buena parte del país. Cuando, a través de la lluvia, los coches se impregnan de ello, los conductores deben limpiarlos a fondo en cuanto sea posible.
El motivo es que, al volante, el 90% de la información llega a través de la vista: si los cristales están demasiado sucios, no recibirán esos datos correctamente. Y lo mismo sucede con el funcionamiento de las cámaras y los sistemas ADAS, que suelen estar ubicados en el parabrisas delantero.
Lunas llenas de polvo
Circular con las lunas sucias no sólo afecta a la seguridad del conductor: también a su bolsillo. Si un agente considera que, en ese estado, impiden una correcta visión, la sanción puede ser de 80 euros. Y si creen que ponen en peligro la seguridad vial, esa cuantía puede llegar a los 200 euros porque sería una infracción grave.
No en vano, según el artículo 19.1 del Reglamento General de Circulación (RGC), “la superficie acristalada del vehículo deberá permitir, en todo caso, la visibilidad diáfana del conductor sobre toda la vía por la que circule sin interferencias”.

A esto hay que añadir otra posibilidad: la inmovilización del vehículo si, como establece el artículo 84 de la Ley de Seguridad Vial, presenta “deficiencias que constituyan un riesgo especialmente grave para la seguridad vial” porque las superficies acristaladas están extremadamente sucias.
Cuidado con la matrícula
Si, por otro lado, los limpiaparabrisas no funcionan o su estado es deficiente, también puede llegar un castigo económico de 80 euros.
Si la suciedad impide leer correctamente los números y letras de la matrícula, el conductor puede ser sancionado por cometer una infracción grave. En este caso, la multa será de 200 euros sin pérdida de puntos en el carnet de conducir.
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