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Mercedes Clase X: un ‘pick-up’ casi de lujo que quiere competir con los SUV

Se pondrá a la venta en noviembre y llegará con tres versiones diferentes y con motorizaciones de entre 163 y 258 CV de potencia.

Mercedes Clase X

Dos de los tres sabores en los que se ofrecerá el Clase X.

Ha habido que esperar, pero ya se ha desvelado el Mercedes Clase X, el primer pick-up de la marca alemana que, al menos en España, no podría llegar en mejor momento (el cambio de normativa ha equiparado estos vehículos a los turismos). Europa será el primer mercado en que se comercializará, empezando en noviembre, y le seguirán en 2018 Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda; hasta 2019 no lo verán en Argentina y Brasil. Resulta llamativo que en Estados Unidos, donde los pick-ups tienen gran aceptación, no se vaya a vender.

Como ocurre en la inmensa mayoría de los casos, el Mercedes Clase X de producción será algo más relajado que los espectaculares prototipos desde los que parte, pero será uno de los modelos más grandes y contundentes de la casa alemana: mide 5.340 mm de largo, 1.920 mm de ancho, 1.820 mm de alto y tiene una distancia entre ejes de 3.150 mm.

Su capacidad de trabajo está asegurada con una caja que mide 1,59 m x 1,56 m x 47,4 cm (en la que se puede cargar algo más de una tonelada de peso) y gracias a que puede remolcar de 1,6 a 3,5 toneladas, en función de motor y versión.

Su habilidad fuera de pista debería ser bastante buena, porque tiene base para ello: cuenta con una altura libre al suelo de 202 mm, con un ángulo de ataque de 28,8º, uno de salida de 23,8º y una capacidad de vadeo de 600 mm. Además, existe la posibilidad de emplear un tren de rodaje opcional que mejora su capacidad off-road gracias a una distancia libre de 221 mm y unos ángulos que crecen hasta los 30,1 y 25,9º respectivamente.

Cuando se presentó el prototipo, el fabricante afirmó que se comercializarían dos variantes distintas con enfoques diferentes, pero finalmente serán tres. La Pure es la básica y está pensada para profesionales, la Progressive mejora el confort y el equipamiento del modelo y por último la Power, tope de gama,se convierte directamente un alternativa a los SUV premium del mercado.

La dotación variará en función de la elegida, pero desde la básica cuenta con elementos como aire acondicionado, retrovisores eléctricos, faros halógenos y pantalla para la consola central (de 7 u 8,4 pulgadas). A partir de la intermedia se suman volante y palanca de cambios forrados en cuero, llantas de aleación de 17 pulgadas, sensor de lluvia, retrovisores calefactables y un sistema de audio con ocho altavoces. Para el superior se reservan el acceso y arranque sin llave, el climatizador automático o los asientos eléctricos, ente otros.

También según versión, contará con un completo conjunto de sistemas de ayuda a la conducción: arranque en pendiente, control de descenso, estabilizador de remolque, reconocimiento de señales, cámara trasera, control de crucero, etc.

En el momento de su lanzamiento la gama estará formada por tres opciones mecánicas: X 200, con motor gasolina de 166 CV y 238 Nm de par; X 220 d, con bloque diésel 2.3 turbo de 163 CV; X 250 d, con motor diésel 2.3 biturbo de 190 CV y, ya entrado 2018, X 350 d, con un V6 diésel de 258 CV. Excepto el gasolina, que es exclusivamente tracción trasera, los demás tendrán posibilidad de emplear la tracción integral 4MATIC, reductora y bloqueo de diferencial trasero.


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