Los conflictos internacionales influyen notablemente en el precio de gasolina y diésel: Irán es un ejemplo claro. Su impacto en los surtidores se va a percibir, casi, de inmediato y muchos conductores se hacen la misma pregunta: ¿cuánto va a subir el combustible? La OCU responde.
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Oriente Medio sigue siendo clave para el suministro energético global: cualquier inestabilidad genera incertidumbre inmediata en los mercados y lo hace, según la OCU, por dos motivos. El primero de ellos es el temor a una subida de precios y el segundo es el miedo a los problemas de suministro.
Una parte de los focos está puesta en el Estrecho de Ormuz. Es uno de los puntos más sensibles del planeta porque por ahí pasa el 20% de la producción de crudo mundial e Irán puede bloquearlo como respuesta al ataque de Estados Unidos e Israel.

¿Por qué el Estrecho de Ormuz es tan importante?
El impacto directo sobre Europa sería más limitado que sobre Asia, ya que sólo alrededor del 10% del petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz se destina al Viejo Continente. La mayor parte va a China, India, Corea del Sur o Japón.
Si sólo el 10% del petróleo que va a Europa pasa por el Estrecho de Ormuz, ¿por qué va a tener consecuencias en los precios de nuestras gasolineras? Si Irán decide bloquear este paso, lo lógico es que China e India recurran al petróleo ruso. Japón y Corea, por su parte, tendrían que acudir a otros mercados.

Estos movimientos se traducirían en un incremento de la competencia global por el crudo disponible. Aquí entra en juego la ley de la oferta y la demanda: cuando la primera baja y la segunda sube, los precios tienden a incrementarse para todos. Esto es especialmente agudo cuando la protagonista es una materia prima estratégica.
Por ello, si Irán cierra el Estrecho de Ormuz, Europa sufriría el efecto indirecto a través de los precios internacionales, aunque no dependa directamente del tráfico que pasa por ahí.
¿Cuándo se notará la subida en España?
La OCU ha hecho una serie de estimaciones para saber cuándo se notará el previsible incremento de precios en los surtidores de las gasolineras de España. El plazo dependerá de varios factores: la magnitud de la subida, si es o no sostenida en el tiempo, la evolución del dólar y las decisiones de producción de la OPEP.
Como referencia, el impacto de la guerra de Ucrania se empezó a notar en el precio del carburante en 10-15 días. Por ahora, la subida ronda los 1,5 céntimos de euro. Los expertos la atribuyen más a la inercia del precio del Brent que al impacto de la escalada bélica en Irán. Aunque no lo parezca, la OCU señala que el impacto real del nuevo repunte en el precio del carburante aún no se ha trasladado plenamente al consumidor.

De momento, ese barril de Brent (el índice de referencia que se usa en Europa) ha pasado de los 70 a superar los 80 dólares. Esta cifra puede subir más si el conflicto se generaliza y se extiende a toda la región, escenario que, por ahora, parece poco probable. Si el barril se estabiliza en torno a la segunda cifra, se podrían ver subidas de entre ocho y 10 céntimos por litro en las próximas semanas.
Por último y a corto plazo, el conflicto en Irán no debería suponer un problema de suministro de petróleo para España. Eso sí, puede traducirse en un encarecimiento de los carburantes si el precio del petróleo se mantiene en niveles elevados.
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