El alivio postvacacional ha desaparecido de los surtidores: el diésel se ha declarado en rebeldía. Mientras miles de conductores deshacen las maletas tras la Semana Santa de 2026, los paneles de las estaciones de servicio muestran una realidad asfixiante con el gasóleo disparado por encima de los 1,87 euros y el barril de petróleo Brent superando los 111 dólares (96 euros) por la crisis en Irán. El mercado se pregunta ahora si se está ante el fin definitivo de los combustibles asequibles o si todavía existe un refugio real en el GLP y las estaciones de servicio ‘low cost’.
Más información
La Semana Santa 2026 ha finalizado, pero el respiro para el bolsillo de los ciudadanos (algo que siempre ha sucedido tras este breve periodo estival) no ha regresado con la operación retorno. Tras el tradicional aumento de la movilidad por las carreteras españolas, la situación del combustible se presenta con una tendencia dual que desconcierta a los analistas y castiga especialmente a los usuarios de vehículos diésel. En este contexto, la incertidumbre geopolítica se ha convertido en el principal factor de inestabilidad en cada repostaje.

El diésel contra las cuerdas
A día de hoy, 7 de abril de 2026, el panorama en las estaciones de servicio españolas muestra una brecha histórica. Según los datos actualizados del Boletín Petrolero de la Unión Europea y el Ministerio para la Transición Ecológica, el precio medio del litro de gasolina 95 se sitúa en los 1,572 euros, mostrando una ligera contención e incluso una mínima bajada respecto al inicio del periodo vacacional.
Sin embargo, la cara más dura de la moneda la ofrece el diésel, cuya escalada parece no encontrar techo. El precio medio nacional del gasóleo A se ha elevado hasta los 1,875 euros por litro, llegando a superar la barrera de los 2,00 euros en estaciones de servicio de provincias como Soria o Guadalajara. Este repunte supone un incremento de casi 43 céntimos respecto a las cifras de febrero, confirmando que el gasóleo es actualmente el combustible más castigado por la coyuntura económica.

El barril Brent en zona de alerta
La explicación a este fenómeno no se encuentra únicamente en las carreteras nacionales, sino en el tablero internacional. El panorama geopolítico, marcado por el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y el ultimátum de las potencias internacionales a Irán, ha puesto en jaque la estabilidad del suministro global.
“El mercado se mantiene en vilo ante la posible afectación del Estrecho de Ormuz, punto estratégico por donde circula el 20% del crudo mundial”, señalan fuentes del sector energético.
Esta tensión ha llevado al barril de petróleo Brent a cotizar hoy en los 111,25 dólares (96,21 euros), consolidando una tendencia alcista que ya rozó los 110 dólares (95,17 euros) en la jornada anterior. La volatilidad es extrema: el crudo sigue en plena escalada y los expertos no descartan que, de mantenerse el bloqueo diplomático con Teherán, los precios sigan presionando al alza los costes de refinado durante las próximas semanas.

El auge del GLP y las gasolineras ‘low cost’
Ante la presión de los precios, el consumidor busca refugio en opciones menos convencionales. El gas licuado de petróleo (GLP) se confirma como el principal oasis del ahorro en 2026. Actualmente, el precio medio del litro de GLP en España es de 0,936 euros, lo que supone un coste inferior al 50% si se compara con el diésel y la gasolina 95. Aunque el consumo por cada 100 kilómetros es ligeramente superior en estos motores, la rentabilidad económica sigue siendo imbatible para los vehículos adaptados.
Por otro lado, las gasolineras ‘low cost’ se mantienen como el último baluarte para el ahorro tradicional. En estos establecimientos, es posible encontrar el diésel a un precio medio de 1,827 euros/litro y la gasolina 95 a 1,547 euros/litro, lo que representa una diferencia de entre 5 y 10 céntimos por litro frente a las marcas abanderadas de las grandes petroleras.

¿Cuándo bajarán los precios del combustible?
La pregunta que se formula el conjunto de los conductores españoles no tiene una respuesta sencilla. Si bien históricamente los precios suelen estabilizarse tras la operación retorno al descender la demanda estacional, este año las reglas han cambiado.
La bajada de precios queda supeditada a dos factores críticos: la desescalada de la tensión militar con Irán y la capacidad de las refinerías europeas para cubrir el déficit de gasóleo. Mientras el barril Brent se mantenga por encima de la frontera de los 100 dólares (96 euros), el escenario más probable es una meseta de precios altos antes que una caída significativa en los surtidores.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
La buena noticia para los clientes de Repsol en plena Semana Santa
Facua carga contra las gasolineras: el 25% han subido sus precios ante la bajada del IVA de la gasolina y el diésel