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¿Por qué no hay coches en los concesionarios?

El automóvil moderno es como un ordenador con ruedas, y la escasez de microchips está lastrando el ritmo de producción y de entregas.

El plazo medio de entrega de un coche nuevo está creciendo entre dos y tres meses.

El plazo medio de entrega de un coche nuevo está creciendo entre dos y tres meses.

Apenas hay consolas de última generación disponibles en el mercado; la oferta de móviles se ha reducido, y el modelo deseado es muy probable que no esté ahora físicamente en el punto de venta, y lo mismo está pasando con los coches, porque la versión elegida va a tardar en llegar más de lo normal.

La escasez de microchips afecta a varios sectores, también al automóvil, y los retrasos en la entrega de modelos nuevos no se miden ya en semanas, sino en meses: de dos a tres según los últimos análisis. Y son la consecuencia de una ralentización en la producción por falta de estos componentes electrónicos.

Lo mismo sucede con la disponibilidad de determinadas versiones o accesorios: si el cliente decide montar alguno elemento según sus preferencias, el retraso en la entrega puede ser incluso superior. La situación es tan crítica que en algunos concesionarios retienen en lo posible la entrega de vehículos ya vendidos para no presentar instalaciones vacías o sacan a la exposición unidades de demostración para ocupar esos espacios que corresponderían a coches nuevos para vender.

Los orígenes de la escasez son variados, pero pueden centrarse en el incendio de una planta productora japonesa y en la dependencia exterior que tiene la industria del automóvil europea en cuanto al suministro de las placas y circuitos informáticos.  

Pero también deben sumarse el bloqueo del Canal de Suez, que mantuvo varados varios envíos, y el parón social e industrial que provocó la pandemia, más el consiguiente aumento de la demanda doméstica de productos electrónicos derivada del confinamiento.   

Anfac, la patronal de los fabricantes de automóviles en España, señala que se han dejado de producir, frente al ritmo normal, más de 220.000 coches durante la primera mitad de 2021. Se ensamblaron, en concreto, 1.205.577 unidades, un 21,6% menos que en 2019, el año de referencia natural, sin pandemias, confinamientos ni parones de producción.

Fabricacion de coches

Las previsiones de recuperación se acercan, pero todavía no están próximas. Los expertos vislumbran un lento aunque constante incremento del abastecimiento de semiconductores. Aunque la normalidad tardará, como poco, un año en reestablecerse, hacia el primer semestre de 2022. Y más cerca del verano que de la primavera.

Pero cuando el cuadro parecía más o menos compuesto, José Vicente de los Mozos, presidente de Anfac, ha abierto nuevos enfoques con unas declaraciones realizadas en el marco del Salón del Automóvil de Barcelona: “La crisis de los semiconductores es estructural. Ya existía antes de la pandemia, y el sector del automóvil solo absorbe del 10 al 15% de la producción”. Y así, da a entender que son los proveedores los que, quizá en busca de una mayor rentabilidad, priorizan las entregas de microchips a otros sectores.

Escasez de microchips

En los coches modernos, estas placas base con circuitos integrados se utilizan para múltiples cometidos, empezando por las pantallas táctiles centrales, que son ya casi como una tableta, y siguiendo por los sistemas de control del motor y el chasis, los dispositivos de seguridad, incluidos los nuevos asistentes de conducción, y hasta los equipamientos tradicionales, como el climatizador. Y tienen aún mayor presencia en los vehículos eléctricos.

Y cobrarán todavía mayor protagonismo en el futuro cercano, con la extensión de Internet en los coches, la interconexión de los vehículos y la comunicación de estos con las infraestructuras, y el desarrollo del piloto automático y la movilidad autónoma.

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