EL MOTOR PARA DS

Una forma diferente de entender la elegancia y la tecnología

El DS 4 se presenta como un compacto capaz de combinar en perfecta armonía lo mejor del diseño francés con las soluciones más avanzadas.

DS 4

El DS 4 tiene argumentos más que suficientes para conquistar a los conductores exigentes, / DS

Por qué conformarse con menos. Es la pregunta que muchos pueden hacerse cuando se trata de elegir entre lo común y lo extraordinario. Entre lo simplemente funcional y lo que también resulta inspirador, gratificante. El placer de la vida, el gusto por lo bien hecho, el disfrute de los sentidos. También en los coches.

La movilidad está en plena revolución. Conceptos como eficiencia, electrificación o sostenibilidad se solapan con otros más tradicionales. Algunos de estos últimos caducos o en proceso de desaparición, aunque otros desde luego que no.

La elegancia, la belleza, la exclusividad o la distinción continúan asociados a un producto tan aspiracional como un automóvil. Lo que se es y lo que se parece pueden convivir en una asociación que inspire todo un estilo de vida.

Así lo ha entendido DS, una de las marcas de lujo del Grupo Stellantis, fusión de los anteriores PSA y FCA. Cada uno de sus modelos apunta en esta dirección y el DS 4 no iba a ser una excepción. Tras los DS 7 Crossback, DS 3 Crossback y DS 9, la propuesta llegada de Francia, de las calles inspiradoras de París, no podía quedarse atrás. En el corazón en su gama, con dimensiones equilibradas y ajustadas para satisfacer la mayor parte de las necesidades, el nuevo modelo francés se posiciona como una alternativa más que solvente a rivales similares del segmento premium.

Tres variantes

El DS 4 es un concepto único, pero con la diversidad de tres variantes que permiten cubrir exigencias igualmente personales: DS 4, DS 4 Cross y DS 4 Performance Line. Ventajas de la exclusividad, de salirse de lo establecido teniendo la capacidad de elegir el estilo más conveniente en cada caso, aunque siempre con el sello común de la calidad.

La carrocería de cinco puertas de este compacto mide 4,40 metros de longitud, siendo clave para su solvencia estética una anchura de 1,83 metros, referencia dentro de su categoría. Más allá de dimensiones, el DS 4 emana una elegancia que no pasa desapercibida. Es uno de esos coches que atrae la atención a su paso, que se sale de la norma con detalles tan sutiles como contundentes, agrupados en acertado equilibrio.

Lo explica, como perfecto conocer del producto, Borja Sekulits desde su responsabilidad de director general de la marca para España y Portugal: “El DS 4 supone la mitad de las ventas de la marca. Lo evidente es que se trata de un coche que entra por los ojos, que enamora, pero aporta mucho más. Su diseño es fundamental, pero además lo combina con lo último en eficiencia y, muy importante, con plena funcionalidad”.

Una alternativa especial

Como otro argumento esencial en el DS 4 aparece la originalidad de su silueta y los matices que diferencian a cada versión para encandilar a conductores con diferentes aspiraciones. La elegancia y personalidad de la carrocería convencional, la inspiración de los codiciados SUV del Cross y el enfoque más dinámico e incluso con pinceladas deportivas del Performance Line.

Elegir para acertar y también para sentirse diferente. Una sensación de pertenencia que se apuntala en DS como en otras pocas marcas, tal y como argumenta de nuevo su director general: “En DS estamos muy orgullosos de ser un premium alternativo, por decirlo de algún modo. Ofrecemos un coche con un acabado y una tecnología de primer nivel pero que, por simplificar, está menos visto. Y es una cualidad que muchos clientes valoran”.

Un concepto extrapolable al habitáculo del DS 4, bien diferente a lo que se puede encontrar en prácticamente cualquier otra marca. La digitalización, la fluidez y la ergonomía se encuentran muy presentes en ese ambiente tan selecto, del mismo modo que una originalidad en los mandos y acabados que le confieren una exclusividad que se repite hasta la saciedad en la filosofía DS.

Incluso nada es lo que parece. El interior se basa en la calidad de los materiales, en el esmero por lo bien hecho y también por un diseño que rompe con casi todo lo visto en otros compactos. Pulsadores de formas romboides, cromados, detalles de madera de fresno, tapizados en tejidos nobles, costuras casi inapreciables… La impresión rememora la mejor artesanía, un trabajo manual que se afianza en los sentidos y perdura en el tiempo como el sabor de un buen vino o la fragancia de un perfume.

El universo digital

¿Qué es hoy un automóvil sin conectividad, sin acceso al universo digital? La respuesta se antoja tan sencilla como obvia: un ente aislado y abocado a la desaparición. Las personas se mantienen relacionadas incluso en sus desplazamientos, resulta una evidencia, así que DS acepta el desafío de facilitarlo con la mayor efectividad y, por supuesto, seguridad.

DS

Mantener la vista del conductor centrada en la circulación es una prioridad en el DS 4 y así lo refrenda un sistema de proyección de información extendida directamente sobre la carretera. Un efecto óptico que se consigue con la presencia de los datos esenciales cuatro metros por delante del parabrisas. Parece magia… pero no lo es. En realidad, se trata de una tecnología sensorial y experiencial que completa las posibilidades del DS Iris System, el otro corazón digital del modelo francés.

Sus funcionalidades se basan en la operativa de los teléfonos inteligentes, a los que tan acostumbrados están la mayoría de los usuarios. Perfiles personalizables en grupo de acciones, controlables por órdenes de voz e incluso por gestos, sin olvidar una pantalla central diseñada para replicar la escritura caligráfica y facilitar la introducción de comandos en el sistema.

Apuesta por la electrificación

La apuesta de DS por la electrificación se concreta en mucho más que una declaración de intenciones. Son los datos lo que refrenda que el camino emprendido por la marca en la descarbonización de su gama cumple con los objetivos perseguidos y así lo argumenta Borja Sekulits: “La presencia de modelos electrificados en las ventas de DS es la más importante del mercado español, no solo entre las marcas premium sino también en general. En estos momentos, más de la mitad de las matriculaciones corresponden a eléctricos puros o híbridos enchufables. Se trata de un segmento en el que se vende mucho a profesionales, en formato de cuotas mensuales, a empresas, y sabemos que este tipo de vehículos resultan muy atractivos por el alto valor residual de que disfrutan y que beneficia a esas cuotas”.

Se explica así que la gran estrella de la gama DS 4 sea el E-Tense con tecnología híbrida recargable, que recibe toda la experiencia de la participación de la marca en las temporadas de la Fórmula E, el campeonato para monoplazas eléctricos, de 2019 y 2020. Combina un motor Pure Tech de gasolina y cuatro cilindros con un rendimiento de 180 CV con otro eléctrico de 110 CV, para alcanzar una potencia conjunta de 225 CV.

La unidad eléctrica se alimenta con una batería, recargable en la red, de 12,4 kWh y que ofrece una autonomía homologada de 55 kilómetros. Con esta cifra, el DS 4 supera claramente las exigencias necesarias para obtener el etiquetado Cero de la DGT y todas sus ventajas asociadas. Y no menos importante resulta la eficiencia y ahorro de este propulsor sin emisiones, que permite a muchos conductores retrasar el paso por la gasolinera de forma casi indefinida en sus desplazamientos cotidianos.

Una aportación que tampoco eclipsa el comportamiento, tanto dinámico como prestacional, del E-Tense. Cuando la batería se agota sigue trabajando un propulsor de combustión capaz de ofrecer muchas satisfacciones, como recuerda el director general de la marca: “El E-Tech ofrece una motorización potente, son 225 CV totales y 180 de ellos disponibles en todo momento, con independencia del motor eléctrico, lo que garantiza una polivalencia de utilización muy valorada por nuestros clientes”.

Además de esta variante electrificada, el DS 4 se ofrece con avanzadas y eficaces mecánicas de combustión, tanto en gasolina como en gasóleo. Entre las primeras, con rendimientos de 130, 180 o 225 CV, mientras que los incondicionales del diésel pueden acceder a un 130 CV con un consumo homologado de 4,8 litros a los 100 kilómetros. Y siempre, con una caja de cambios automática, acorde con el refinamiento general de las mecánicas.

Todo ello justifica la confianza que la marca tiene depositada en un modelo clave para su expansión en un mercado cada día más exigente. “Creemos que hay vida más allá de los SUV, queremos revitalizar el segmento de las berlinas compactas y el cambio de tendencia empieza a apreciarse. Si a ello sumamos la posibilidad de la etiqueta Cero, con el híbrido enchufable, y una atención al cliente basada en servicios muy exclusivos, como DS Privilege, pensamos que tenemos un producto con muchos argumentos para competir con éxito”, apostilla Sekulits.

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