Una mala noticia para los vehículos eléctricos. Carrefour Bélgica ha decidido prohibir el aparcamiento, desde principios de agosto, de coches sin emisiones en los aparcamientos elevados de unos 40 supermercados
¿El motivo? Según la compañía, la medida responde principalmente a que los coches eléctricos pueden llegar a ser hasta un 30% más pesados que los de combustión debido a sus baterías, lo que podría afectar a algunas estructuras antiguas.
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Prohibido los eléctricos en Carrefour de Bélgica
Además del peso, Carrefour también ha mencionado las posibles dificultades para actuar en caso de incendio de una batería en una zona elevada.
La empresa considera que el acceso de los servicios de emergencia sería más complicado en estos aparcamientos, por lo que los conductores de vehículos eléctricos deberán utilizar las plazas situadas a nivel del suelo. La medida se limita a determinados establecimientos con instalaciones de cierta antigüedad y no se prevén obras de refuerzo a corto plazo.
La polémica
La decisión ha generado polémica, mientras que Carrefour Francia ha asegurado que no aplicará restricciones similares, ya que sus aparcamientos están preparados para soportar el peso adicional de estos vehículos.
Además, expertos recuerdan que muchos SUV de combustión pesan tanto o más que algunos coches eléctricos, por lo que el verdadero factor a evaluar es el estado y la capacidad de cada estructura, más que el tipo de motor del vehículo.
Algo similar en Madrid
Pero no es necesario mirar tan lejos, como a Francia o Bélgica, para encontrar esta polémica. Hay un ejemplo claro en pleno centro de Madrid, en un aparcamiento cercano a Tirso de Molina. Allí se ha colocado un aviso claro al respecto: “Ante los posibles riesgos de incendio que supone un coche 100% eléctrico, está prohibido el acceso de dichos vehículos en el garaje”.
Es algo que genera sorpresa entre los usuarios que, queriendo aparcar su modelo de baterías, se encuentran con que no les dejan entrar con su automóvil. Algunos incluso han compartido su situación en las redes sociales:
El establecimiento, como se aprecia en la captura de pantalla compartida por este usuario, incluso refleja esto en sus condiciones de uso: “Por seguridad, no se permiten vehículos eléctricos en este aparcamiento”.
Una postura que divide opiniones
La decisión, como cabría esperar, ha generado posturas enfrentadas. Hay quienes defienden la restricción alegando el riesgo que supone un incendio de un vehículo eléctrico y la dificultad para controlarlo. En cambio, otros consideran que, si un coche de cero emisiones está homologado y cumple la normativa, debería tener el mismo derecho a estacionar que cualquier otro.
Rafael Moro, vicepresidente de la Asociación Española de Lucha Contra el Fuego (ASELF), explicó en una entrevista con Telemadrid que la solución pasa por crear aparcamientos específicos para eléctricos, equipados con plazas que se cierren automáticamente y sistemas de rociadores capaces de reducir la temperatura y evitar daños estructurales.
Aunque es una alternativa, se trata de algo muy costoso de realizar por el precio elevado que supondrían todos estos sistemas.
Uno de los principales problemas es que los incendios en vehículos eléctricos son difíciles de extinguir. Si un coche arde en las plantas inferiores de un parking, el acceso de los bomberos puede complicarse, lo que se ha convertido en el argumento central para justificar su veto.
Sin embargo, organizaciones como la Asociación Española de Aparcamientos y Garajes (Asesga) recuerdan que los parkings están obligados a cumplir con un porcentaje mínimo de puntos de recarga, lo que implica electrificar al menos el 2,5% de sus plazas. Es por ello que situaciones como la de este aparcamiento madrileño estarían directamente incumpliendo la normativa.
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