Para que los coches eléctricos sean la norma todavía tienen que superar muchos escollos. Poco a poco el del precio se ha ido difuminando, porque ya hay opciones asequibles en el mercado; también el de la autonomía, con modelos que ofrecen alcances notables; e incluso el de la velocidad de recarga, con alternativas que se encuentran incluso por debajo de los 10 minutos. Pero hay uno que, al menos en España, todavía tiene bastante camino por recorrer: la infraestructura de carga.
No se trata tanto de que no haya suficientes cargadores, que en parte también, como de que estos son de potencias bajas y, sobre todo, del hecho de que muchos de los que hay instalados ni siquiera están operativos.
Más información
Según el Barómetro de Electromovilidad elaborado por ANFAC, durante el segundo trimestre del año la infraestructura ha crecido un 2,9% con la instalación de 1.605 nuevos puntos, llevando la red a un total de 56.682 puntos de acceso público.
Pero el primer problema que esconde este dato positivo es que de todos los puntos instalados, 17.821 todavía no están operativos, que son incluso más de los registrados el trimestre previo. El 23,9 % de la infraestructura instalada total continúa pendiente de empezar a operar y, si estuvieran funcionando, España contaría ya con 74.503 puntos de recarga públicos.
José López-Tafall, director general de ANFAC, ha señalado que “la infraestructura de recarga continúa siendo el principal desafío para consolidar esta transformación. La red sigue creciendo, pero todavía a un ritmo que debe acelerarse. Para ello, hay que agilizar la tramitación burocrática y reducir estos tiempos de activación debe convertirse en una prioridad para aprovechar plenamente las inversiones ya realizadas”.
El vídeo del día
Cargadores inoperativos o de potencia baja
Otro de los factores que juegan a la contra de los conductores de coches eléctricos es que, aunque la infraestructura cada vez es mayor, está compuesta en su mayoría por puntos de carga lenta o de baja potencia.
Prácticamente el 70% son estaciones que operan como mucho a 22 kW, una potencia suficiente para una carga doméstica en la que se dispone de tiempo, pero no para hacerlo en un cargador público o en medio de un viaje, porque tardan mucho en recuperar la capacidad de la batería.
La nota positiva es el hecho de que durante el segundo trimestre de 2026 el despliegue de puntos de recarga a partir de 250 kW añadió 337 nuevas instalaciones, así que ya hay un total de de 2.806 puntos de carga rápida. El avance es especialmente notable si se compara con el año pasado, porque en la primera mitad del año ya se han instalado el 90% de los cargadores rápidos que se instalaron en todo 2025.
A pesar de ese crecimiento, por ahora solo suponen alrededor del 5% de la red, así son insuficientes para alimentar a los vehículos de baterías cuando hay desplazamientos masivos como ocurre en verano.
López-Tafall considera que “España dispone de una oportunidad única para consolidarse como uno de los grandes polos industriales del vehículo electrificado en Europa. Para lograrlo es imprescindible mantener el impulso del mercado, continuar ampliando la infraestructura de recarga y garantizar que ésta sea plenamente operativa, accesible y distribuida de forma equilibrada por todo el territorio. Solo así podremos reducir la brecha con Europa y reforzar la competitividad de nuestra industria de automoción”.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
