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La ‘ansiedad del perrito caliente’, el nuevo problema de los coches eléctricos

Madrid |

El sector de los coches eléctricos parece haber superado el problema de la ansiedad por autonomía, pero surge un nuevo escollo.

ansiedad perrito caliente

El futuro del mundo del automóvil apunta hacia los coches eléctricos, pero su implantación y penetración en el mercado está siendo más lenta de lo que se esperaba en un primer momento. Los modelos de baterías están superando los distintos escollos a los que tenían que enfrentarse poco a poco, pero hay veces en los que cuando sobrepasan uno, surge otro nuevo. El último ejemplo de ello es la “ansiedad del perrito caliente”.

En los últimos años, al hablar de coches de cero emisiones, se hablaba de la “ansiedad por autonomía” que sufrían los usuarios, que se generaba por varios motivos.

El primero era el propio alcance del vehículo, ya que, acostumbrados a modelos de combustión que podían incluso superar los 1.000 kilómetros de rango, pasar a EV con poco más de 300 kilómetros reales se antojaba escaso. El segundo era el hecho de que, en caso de quedarse sin batería, no era tan fácil solventar el problema como ir a una gasolinera a rellenar un recipiente con combustible.

Esto, en conjunto, generaba una sensación de malestar en los conductores primerizos de coches eléctricos, que tenían la impresión de que se iban a “quedar tirados” a las primeras de cambio.

Es algo que ya no sucede como tal, ya que los modelos más recientes presentan autonomías cada vez más amplias. Aunque en modelos de acceso sigue habiendo alternativas que se pueden quedar algo escasas, es cada vez más común encontrar vehículos que superan los 500 kilómetros de alcance, los 600 e incluso los 700 kilómetros.

Ahora bien, superar ese escollo ha dado lugar a otro problema, que Anders Bell, director de ingeniería y tecnología de Volvo Cars, ha explicado a medios estadounidenses como InsideEVs: “Hemos descubierto un nuevo fenómeno. Se llama ‘ansiedad del perrito caliente’, que sustituye a la ansiedad por autonomía”.

¿Qué es la “ansiedad del perrito caliente”?

Este nuevo problema también está relacionado con la recarga de los coches eléctricos, pero con otra faceta completamente distinta: la recarga rápida.

El propio Bell lo explica de la siguiente manera: “La ansiedad por el perrito caliente es la siguiente: entras, compras tu perrito caliente y te acaban de cobrar 25 dólares [por la carga rápida] y se ha convertido en un perrito caliente carísimo”.

Con esto hace referencia al uso que se hace de las estaciones de carga. Aunque en el día a día muchos usuarios emplean cargadores domésticos de potencia media o baja, de manera puntual, especialmente cuando se hacen viajes, enchufan sus coches a cargadores rápidos.

Es lógico, porque lo que se busca es que en una parada de tiempo breve se pueda recuperar la mayor cantidad de energía posible, pero el problema es que este tipo de recarga es muy cara. Es por eso que en el tiempo que se espera, en el que lo habitual es tomar un café o, en Estados Unidos, comerse un perrito caliente, el coste de la recarga es bastante elevado.

Bells hace referencia a que los usuarios no son conscientes de lo rápido que cargan las estaciones más punteras ni el precio que suponen dichas recargas. Por eso, en cuanto se despistan y la parada es más larga de lo esperado, la factura por la recarga engorda de manera considerable, en muchas ocasiones rellenando más electricidad de la que hace falta para llegar al destino, donde la carga sería más asequible.

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Mario Herráez

Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.

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