Si alguien ve a Javier Bardem en F1, la película protagonizada por Brad Pitt, probablemente dé por hecho que su relación con los coches es estrecha. Al fin y al cabo, interpreta a Rubén Cervantes, un antiguo piloto convertido en propietario de una escudería de Fórmula 1 y pasa buena parte del metraje rodeado de monoplazas, circuitos y conversaciones sobre automovilismo.
Sin embargo, la realidad es muy distinta. El actor español ha reconocido públicamente en varias ocasiones que apenas sabe conducir y que nunca ha tenido una relación natural con el volante.
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El motivo no tiene nada que ver con los privilegios de la fama. Detrás de ello se encuentra una situación mucho más común de lo que parece: la amaxofobia.
La razón
Resulta llamativo que uno de los actores españoles más internacionales haya participado en una de las películas de motor más exitosas de los últimos años sin sentirse cómodo al volante.
A menudo se asume que algunas celebridades dejan de conducir porque cuentan con conductores privados o porque prefieren evitar la exposición pública. En el caso de Bardem, la explicación es mucho más sencilla.
El actor explicó hace años que su mayor miedo es morir en un accidente de tráfico. Ese temor ha condicionado profundamente su relación con la conducción hasta el punto de evitar ponerse al volante siempre que puede.

Incluso llegó a bromear sobre su experiencia en los rodajes, asegurando que conducir delante de una cámara le resultaba relativamente sencillo porque normalmente solo tenía que avanzar en línea recta.
Qué es exactamente la amaxofobia
La situación que describe Bardem tiene nombre. Se conoce como amaxofobia, un trastorno caracterizado por el miedo intenso a conducir o a enfrentarse a determinadas situaciones relacionadas con la circulación.
En algunos casos aparece tras sufrir un accidente de tráfico. En otros, surge por miedo a provocar un siniestro, a perder el control del vehículo o a poner en peligro a otras personas. Los síntomas pueden variar considerablemente.
Hay conductores que sienten nerviosismo antes de iniciar un viaje. Otros experimentan ansiedad únicamente en determinadas situaciones, como conducir por autopista, atravesar túneles o circular con mucho tráfico. Y también existe el extremo en el que directamente algunas personas son incapaces de ponerse al volante.

Afecta a miles de personas
La amaxofobia suele permanecer oculta porque muchas personas desarrollan estrategias para evitar conducir. Utilizan el transporte público, dependen de familiares o amigos o limitan sus desplazamientos a trayectos muy concretos.
Sin embargo, los expertos recuerdan que no se trata de una rareza ni de un problema exclusivo de quienes han sufrido experiencias traumáticas. De hecho, el miedo a conducir afecta a un porcentaje significativo de conductores y puede aparecer incluso en personas con años de experiencia al volante. Según recoge un estudio de la Fundación CEA, casi el 30% de los conductores padece de amaxofobia.
Penélope Cruz también la tiene
Penélope Cruz confesó en 2024 en una entrevista concedida a la edición estadounidense de la revista Elle que tiene “miedo a conducir”. Su amaxofobia tiene un origen claro. Cuando era una niña presenció un accidente protagonizado por su hermana pequeña, Mónica: “La atropelló un coche delante de mí cuando yo tenía ocho o nueve años. Recuerdo que llevaba un abrigo rojo. ¡Hablando de rojo!”.

La actriz recuerda que para ella “el tiempo se detuvo. Es un gran trauma, porque la vi perder el conocimiento. Estaba paralizada en el hospital, diciéndole a la gente: ‘Mi hermana acaba de ser atropellada por un coche”. Penélope Cruz añade que “se habría puesto histérica” si hubiera presenciado un accidente tan grave hoy en día.
La amaxofobia es un problema que se puede superar con ayuda de un especialista. Con la ayuda de un psicólogo, es posible enfrentarse al miedo a conducir y superarlo. Para ello, la persona tendrá que enfrentarse, poco a poco, a las situaciones que le causan ese temor. Ayudan, también, las técnicas de relajación.
Superar la amaxofobia también es posible llevando a cabo un curso de perfeccionamiento de la conducción para incrementar la autoestima y confianza al volante y, de paso, mejorar y perfeccionar la técnica.

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