Las imágenes de decenas de coches eléctricos haciendo cola en los supercargadores de Tesla de La Gineta (Albacete) y Atalaya del Cañavate (Cuenca) durante la operación retorno de Semana Santa de 2024 sembraron algunas dudas en la conversación pública sobre la movilidad eléctrica.
Hubo postes saturados, varios cargadores averiados y esperas de hasta dos horas en una red de acceso público criticada por su lento despliegue. ¿Dos año después puede repetirse la misma escena?
Para entenderlo conviene revisar los datos. En el primer trimestre de 2024, cuando se produjeron los atascos, España contaba con 32.422 puntos de recarga públicos, según los datos de la patronal de fabricantes ANFAC.
De ellos, solo 2.103 ofrecían potencias superiores a 150 kW, imprescindibles para recuperar energía con rapidez y viajar por autopista sin necesidad de hacer largas paradas. Además, el mapa mostraba 8.645 cargadores públicos fuera de servicio, por averías o por falta de conexión a la red eléctrica. Ese escenario explicaba solo en parte las congestiones de 2024.
La situación a comienzos de 2026 es sustancialmente distinta. El Barómetro de electromovilidad de ANFAC correspondiente al cierre de 2025 registra 53.072 puntos de recarga públicos, un 37% más que en diciembre de 2024. De haber estado todos operativos, serían 69.412, pero 16.340 permanecen fuera de servicio, una cifra elevada que también ha crecido.
Red de alta potencia
Aun así, la gran novedad está en la red de alta potencia: los puntos de 150 kW o más alcanzan los 5.151, tras crecer un 58% en solo un año (1.896 nuevos). Un salto relevante para absorber los picos de demanda típicos de los desplazamientos vacacionales.
¿Qué implican estos números? En primer lugar, que la red es cuantitativamente mayor que la que soportó los atascos de 2024. Hay 20.000 puntos más en servicio y más del doble de cargadores rápidos. Además, la distribución territorial de la infraestructura empieza a mejorar, con especial refuerzo en zonas interurbanas: el 71% de los cargadores de alta potencia están ya situados en corredores viarios, donde se producen los atascos durante las operaciones salida y retorno.
Pero no todo es crecimiento. El número de cargadores instalados pero no operativos sigue siendo un problema: uno de cada cuatro puntos continúa fuera de servicio, por averías o por retrasos administrativos para conectarlos a la red eléctrica. En los días de máxima demanda, esta falta de fiabilidad puede tensionar aún más los tramos con menos redundancia.
Aun así, algunos actores del sector recuerdan que la foto completa no puede valorarse solo por lo que ocurre en tres o cuatro nodos concretos durante un fin de semana de tráfico extremo. Así lo expresa Arturo Pérez de Lucia, director general de la patronal de la movilidad eléctrica AEDIVE. “La mayoría del tiempo, cada día, estas infraestructuras están casi desocupadas, y la calidad de la red no puede valorarse en base a lo que sucede en una operación salida o regreso de vacaciones”.
Este argumento gana peso con el aumento del parque electrificado y el refuerzo de la red rápida. En 2025 se vendieron más de 100.000 turismos eléctricos, según ANFAC, y la penetración del vehículo electrificado alcanzó los 32,6 puntos sobre 100 en su indicador anual, con Madrid ya por encima de la media europea.
Cargadores para coches eléctricos en Semana Santa
Lo que sí parece claro es que, aunque la infraestructura ha avanzado, la Semana Santa seguirá siendo una prueba de estrés para el sistema. Las autovías hacia Levante –especialmente la A‑3 y la A‑31– podrían volver a experimentar saturación puntual si la demanda se concentra en las mismas franjas horarias y en las mismas estaciones.
Para evitar problemas, los expertos recomiendan evitar las recargas en horas punta y planificar las paradas con suficiente antelación.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
Periodista especializado en seguridad vial. Editor y redactor de El Motor desde 2016. Empezó a escribir de fútbol en 1998 en Diario 16 y ha trabajado en varios proyectos de Prisa Media desde 2000. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es autor de ‘Aquí no se rinde ni Dios’ (2020).
