Una pendiente pronunciada exige especial atención al conductor, pero existen situaciones en las que un problema inesperado puede convertir un descenso cotidiano en una situación imposible de controlar.
Una cámara de seguridad registró la espectacular secuencia protagonizada por un coche que bajaba por una empinada calle de Colombia. En apenas unos segundos, el vehículo perdió el control, sufrió varios impactos y acabó contra una vivienda.
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¿Qué le ocurrió al vehículo?
El accidente tuvo lugar durante el pasado fin de semana en el barrio Minitas de Manizales, en las inmediaciones de una iglesia. El protagonista fue un Mazda 2 rojo que comenzó a descender sin control por una vía con una fuerte pendiente.
Las imágenes muestran las consecuencias. El coche impactó inicialmente contra la fachada de una vivienda, continuó desplazándose y dio varias vueltas antes de golpear algunos postes y terminar contra otra casa. Pese a lo aparatoso de la secuencia, no hay personas heridas. Todo apunta a que el vehículo se quedó sin frenos.
Ante un fallo de los frenos, lo primero es dejar de acelerar, mantener el control del vehículo y avisar al resto de usuarios mediante las luces de emergencia y, si es necesario, el claxon. No se debe apagar el motor, ya que la dirección puede volverse mucho más difícil de manejar. También conviene bombear repetidamente el pedal del freno por si alguno de los circuitos conserva capacidad de frenada.
Si el coche sigue sin detenerse, habrá que reducir marchas progresivamente para aprovechar el freno motor, tanto con un cambio manual como mediante el modo secuencial de un automático cuando disponga de él. El freno de estacionamiento puede utilizarse con mucha suavidad, nunca de manera brusca, porque bloquear las ruedas traseras puede provocar una pérdida de control. Mientras se reduce la velocidad, el objetivo debe ser buscar un lugar seguro para abandonar la circulación o aproximarse al arcén, tratando de alejarse del resto de vehículos.
¿Qué marcha debo usar para bajar una pendiente?
En un descenso prolongado, lo recomendable es circular con una marcha suficientemente corta para aprovechar el freno motor. No existe una velocidad concreta que sirva para todas las pendientes: la elección depende de factores como la inclinación, la velocidad, la carga del vehículo y las condiciones de la carretera.
Utilizar una marcha corta permite controlar mejor la velocidad sin depender constantemente del pedal del freno. Esto resulta especialmente importante en bajadas largas, ya que abusar de los frenos puede provocar su calentamiento y reducir su eficacia.
Lo que nunca conviene hacer es bajar una pendiente en punto muerto. Al llevar una marcha engranada, el vehículo conserva el efecto del freno motor y el conductor mantiene un mayor control sobre la velocidad. En una bajada pronunciada, por tanto, la clave está en seleccionar una relación adecuada y evitar que el coche se embale.
Cómo dejar el coche aparcado en una pendiente
Cuando se estaciona cuesta abajo, las ruedas, la transmisión y el freno de mano tienen un papel fundamental. Al dejar el vehículo aparcado en el lado derecho, las ruedas deben orientarse hacia ese mismo lado para que, ante un eventual fallo del freno, el bordillo pueda actuar como barrera y detener el movimiento.
En un coche con cambio manual, además de accionar correctamente el freno de mano, se debe dejar engranada la marcha atrás cuando está estacionado cuesta abajo. En los vehículos automáticos, la transmisión debe permanecer en la posición P.
Cómo arrancar el coche en una pendiente
Las cuestas no solo complican el estacionamiento. Arrancar desde parado en una pendiente también es una de esas maniobras que puede poner a prueba la coordinación de un conductor, especialmente en los vehículos con cambio manual.
Si el freno se libera demasiado pronto o el embrague demasiado tarde, el coche puede desplazarse hacia atrás. En cambio, soltar demasiado rápidamente el embrague o acelerar poco puede provocar que el motor se cale. La clave está en coordinar correctamente freno, acelerador y embrague.
Existe una técnica sencilla para facilitar la maniobra. Con la primera velocidad engranada, hay que soltar progresivamente el embrague hasta localizar el punto de fricción, que puede percibirse por una ligera vibración. A partir de ahí, se libera el freno y se comienza a acelerar suavemente mientras se termina de soltar el embrague.
La Dirección General de Tráfico (DGT) también contempla el uso del freno de mano para realizar esta maniobra: permite mantener inmovilizado el coche mientras se busca el punto de fricción y comenzar el movimiento de forma progresiva.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he encontrado el camino. Ahora lo comunico sin levantar el pie del acelerador.
