El mes de mayo llega marcado por un episodio de inestabilidad atmosférica que afectará a buena parte del país. La AEMET ha emitido una alerta por tormentas intensas, lluvias muy fuertes y granizadas que alcanzarán a Aragón, Castilla y León, Cataluña, Navarra, País Vasco, La Rioja, Comunidad Valenciana y Cantabria.
Según el aviso, se esperan precipitaciones acompañadas de vendavales, incluso con granizo de tamaño significativo.
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Para los conductores, este fenómeno no es un simple inconveniente meteorológico: supone un riesgo directo para la seguridad vial y para la integridad del vehículo. Además de provocar daños en la carrocería, las lunas y el parabrisas, el impacto del granizo reduce drásticamente la visibilidad, compromete la adherencia y puede obligar a maniobras de emergencia.
Granizo: un riesgo para el parabrisas
Cabe destacar que el tamaño del granizo puede variar desde medio centímetro hasta piezas capaces de causar daños, normalmente entre dos y cuatro centímetros, aunque se han registrado casos extremos de hasta 20 centímetros y más de un kilo de peso.
La velocidad de caída también es elevada: un granizo de un centímetro puede alcanzar unos 32 km/h y uno de ocho centímetros, hasta 170 km/h. Esta combinación de masa y velocidad explica su capacidad destructiva.
Zonas y épocas más ‘peligrosas’ en España
El granizo es más frecuente en primavera y verano, cuando se combinan aire cálido en superficie, aire frío en altura y una fuerte actividad convectiva. En España, la mayor incidencia se concentra en:
- Valle del Ebro (Aragón, Navarra, La Rioja).
- Interior de Cataluña, especialmente Lleida.
- Meseta Norte (Castilla y León).
- Sistema Ibérico y áreas prelitorales mediterráneas.
Estas regiones comparten elevada insolación, contrastes térmicos y orografía favorable al desarrollo de tormentas severas.
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Impacto en la conducción
Para los conductores, el granizo supone un triple desafío:
- Pérdida de adherencia. El granizo actúa como pequeñas esferas que reducen el agarre del neumático, un efecto comparable a circular sobre canicas. Además, enfría la goma, disminuyendo aún más la tracción.
- Visibilidad reducida. La precipitación intensa, el ruido y la distorsión visual obligan a adoptar una estrategia de conducción más anticipativa.
- Daños en el vehículo. Los impactos pueden generar abolladuras en la carrocería y microfisuras en lunas y parabrisas. Aunque el parabrisas está diseñado para no fragmentarse hacia el interior, una fisura no reparada puede evolucionar hasta una rotura completa.
Las claves para conducir seguro
Las granizadas son fenómenos breves, pero potencialmente peligrosos. La combinación de adherencia reducida, visibilidad limitada y riesgo de daños exige una conducción extremadamente prudente. Conocer dónde es más probable que aparezca este granizo y cómo actuar ante él permite a los conductores minimizar riesgos y proteger tanto su seguridad como la integridad del vehículo.
Por eso mismo, Carglass España ha elaborado una guía con consejos prácticos para minimizar riesgos. Estas son las pautas más relevantes para los automovilistas:
Consejos para conducir en una granizada
- Mantener la calma: el ruido del granizo puede generar tensión, especialmente en trayectos con niños. Mantener la serenidad es esencial para evitar reacciones bruscas.
- Conducción conservadora: reducir velocidad progresivamente, aumentar la distancia de seguridad y evitar maniobras repentinas.
- Estrategia visual adecuada: elevar la mirada para anticiparse, fijar la mirada en las luces de otros vehículos y no frenar bruscamente si se pierde visibilidad.
- “Leer” el asfalto: un pavimento brillante suele ofrecer menos agarre. Identificar charcos y zonas de riesgo ayuda a evitar el acuaplaning.
- Buscar refugio seguro: si la visibilidad es insuficiente, detenerse en garajes, estaciones de servicio o zonas cubiertas. Evitar arcenes y puentes en vías rápidas.

Otros consejos:
- Permanecer dentro del vehículo: el habitáculo es la protección más segura frente a impactos de alta velocidad. Es mejor que el coche sufra abolladuras que tú sufras daños personales.
- No temer la rotura del parabrisas: aunque se fisure, no se fragmenta hacia el interior. La prioridad sigue siendo mantener el control del vehículo.
- Proteger el coche estacionado: mantas, alfombrillas o fundas pueden amortiguar impactos si no hay refugio disponible.
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