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Madrid |

El certificado ATP garantiza que los alimentos perecederos viajen en condiciones óptimas y es obligatorio para miles de vehículos frigoríficos en España.

furgoneta frigorifica certificado ATP

El transporte de alimentos perecederos exige mucho más que un vehículo con sistema de refrigeración. Carne, pescado, lácteos, congelados o frutas deben mantenerse a una temperatura determinada durante todo el trayecto para preservar su calidad y seguridad alimentaria. Para garantizar que esto se cumple existe el denominado certificado ATP, un documento obligatorio para los vehículos destinados al transporte de este tipo de mercancías.

Las siglas ATP corresponden al Acuerdo sobre transportes internacionales de mercancías perecederas y sobre vehículos especiales utilizados en esos Transportes, un convenio internacional firmado en Ginebra en 1970 que establece los requisitos técnicos que deben cumplir los vehículos que transportan productos alimentarios a temperatura controlada.

En España, además de las exigencias derivadas de este acuerdo internacional, los vehículos deben cumplir lo dispuesto en el Real Decreto 237/2000, que regula las especificaciones técnicas y los procedimientos de control para este tipo de unidades.

Un documento obligatorio para transportar alimentos

El certificado ATP acredita que un vehículo isotermo, refrigerado o frigorífico dispone de las características necesarias para mantener la temperatura requerida por los productos transportados. En otras palabras, certifica que la caja y el equipo de frío son capaces de conservar la mercancía en condiciones adecuadas durante el transporte.

Los vehículos destinados al transporte alimentos deben llevar siempre a bordo la documentación correspondiente. Circular con el certificado caducado o no disponer de él puede acarrear sanciones administrativas, además de impedir la prestación legal del servicio.

La importancia de este documento va más allá del cumplimiento normativo. Una interrupción de la cadena de frío puede afectar a la calidad del producto e incluso comprometer la seguridad alimentaria, con las consiguientes pérdidas económicas para empresas de distribución y transporte.

No todos los certificados ATP son iguales

La normativa establece distintas categorías de certificación en función del tipo de mercancía que vaya a transportarse.

Transportar productos distintos a los autorizados por la clasificación ATP del vehículo también puede suponer una infracción, por lo que resulta fundamental disponer de la certificación adecuada para cada actividad.

¿Cada cuánto hay que renovarlo?

La vigencia del certificado ATP tampoco es indefinida. La primera certificación realizada por el fabricante tiene una validez de seis años. Una vez superado ese periodo, el vehículo debe someterse a nuevas inspecciones para renovar el documento. Después de la primera renovación, la validez pasa a ser de tres años.

Estas inspecciones las realizan organismos de control acreditados, que verifican que la unidad sigue cumpliendo los requisitos de aislamiento térmico y funcionamiento exigidos por la normativa.

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Sergio Amadoz

Periodista especializado en seguridad vial. Editor y redactor de El Motor desde 2016. Empezó a escribir de fútbol en 1998 en Diario 16 y ha trabajado en varios proyectos de Prisa Media desde 2000. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es autor de ‘Aquí no se rinde ni Dios’ (2020).

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