Conducir

¿Sigue siendo seguro conducir con más de 65 años?

La edad avanzada afecta a la capacidad de conducción y la situación no se aborda de la misma manera en los países de la UE.

conducir con mas de 65 años

Según las estadísticas, los conductores de edad avanzada son más fiables al volante.

Suele decirse que el tiempo no perdona a nadie, y cuando de conducción se trata la realidad no es una excepción. Pero ¿de qué manera afecta la edad a nuestra capacidad y autonomía para desplazarnos? En una sociedad progresivamente envejecida como la española (el 19%, casi nueve millones de personas, es mayor de 65 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística, y se estima que en 2030 podrían alcanzar el 30%), cada vez hay más conductores de edad avanzada (casi cuatro millones en 2017). Y a pesar de que este grupo de edad tiene mala reputación en la carretera, los datos no mienten: de acuerdo con un estudio de la Fundación Línea Directa, presentan cuatro veces menos accidentes que los menores de 25 años, y menos de la mitad que los conductores de entre 35 y 44.

De los más de 12.000 accidentes que registró la Dirección General de Tráfico (DGT) en 2016, solo el 12% involucró a mayores de 65, aunque su fragilidad física hace que su tasa de mortalidad en estos casos multiplique por 2,5 la del resto de conductores. Y, sin embargo, el 30% de los automovilistas (7,7 millones) perciben a los mayores como peligrosos al volante, y el 17% retiraría el carnet a sus propios familiares mayores.

Síntomas más frecuentes

En la mayoría de los casos, hablamos de conductores con muchos años de experiencia y una actitud muy prudente al volante: respetan los límites de velocidad, no conducen de noche ni en condiciones climatológicas adversas, no suelen ingerir bebidas alcohólicas, mantienen el vehículo en buen estado… Sin embargo, la pérdida de facultades físicas es innegable, y sucede lenta, progresiva y casi imperceptiblemente: “El deterioro de la vista comienza a partir de los 40; 4 de cada 10 personas necesitan lentes correctoras a partir de esa edad. Otros tipos (cognitivos, motores, etc.) se producen a partir de los 60. A mayor edad, más problemas”, sostiene el doctor Bonifacio Martín, secretario de la Asociación Española de Centros Médicos Psicotécnicos.

Los problemas más comunes tienen que ver con la capacidad visual (menor agudeza visual, sensibilidad al deslumbramiento, enfermedades oculares, etc.), auditiva (dificultad en la detección de sirenas o del claxon de otros vehículos) y cognitiva (mayor lentitud a la hora de procesar toda la información percibida durante la conducción). Otros síntomas de la edad avanzada son una marcha más lenta y menos segura; lentitud en las respuestas, disminución de la atención y una menor capacidad de aprendizaje, orientación y adaptación a las circunstancias.

“Las personas son cada vez más inseguras. Los mayores se sienten más seguros en ambientes que controlan, como cuando hacen siempre el mismo recorrido: a casa de los hijos, a comprar el pan, etc. Pero si tienen que hacer un viaje que no conocen, la inseguridad se acentúa”, explica Leire Méndez, psicóloga colaboradora de la Fundación A Víctimas de Tráfico. “Y de igual manera sucede con cualquier cosa que se salga de la rutina: que se te meta repentinamente un coche y tengas que reaccionar rápido, por ejemplo, o que haya un accidente y te desvíen… Se pierde velocidad de reacción y de procesamiento”. Y aunque la mayoría de los mayores son conscientes de sus limitaciones, algunos no perciben que sus capacidades hayan mermado.

Cuidado con los medicamentos

Ciertas patologías aparecen de forma habitual con la edad, según explica el doctor Martín: “A partir de los 65, aumenta la pérdida de capacidad auditiva, y hay más problemas neurológicos y mentales que van acompañados de problemas de movilidad. Desde los 70, pueden aparecer temblores, problemas de coordinación y de tono muscular, y desde los 75, arteriopatías, cardiologías, prótesis cardiológicas y problemas respiratorios”.

La edad no afecta a todos por igual, pero sin duda se trata de un grupo heterogéneo mucho más susceptible de consumir medicamentos con efectos secundarios que afectan a las capacidades motoras. Así, las medicinas para la tensión o la circulación producen hipotensión y mareos; los antidiabéticos, mareos; los analgésicos, sueño y mareos… “Además, a las personas mayores les cambia los patrones de sueño. Tienden a dormir menos y sufrir somnolencia diurna. Esta medicación produce hipotensión, visión borrosa, sueño y mareos, etc.”, explica Méndez.

Aunque los mayores suelen ser cuidadosos y siguen las recomendaciones marcadas por los facultativos, existen dudas acerca de si se toman todas las medidas que deberían tomarse. Si el centro médico psicotécnico tiene constancia de que el conductor toma medicamentos que interfieren con la conducción, puede emitir un informe con restricciones o incluso denegar la renovación. “Venimos demandando a Sanidad que podamos conocer los medicamentos que toman, pero no nos lo dan argumentando la [ley de] protección de datos”, protesta el doctor Martín.

Las renovaciones del carnet, en la picota

Se trata de uno de los aspectos que genera más controversia, porque entre otras cosas la situación varía mucho según a qué país europeo miremos. En España, si los conductores entre 18 y 65 renuevan el carnet cada 10 años, los mayores pasan a hacerlo cada cinco, mientras que, en Reino Unido, los mayores de 70 lo hacen cada tres, y en Portugal cada dos. En Dinamarca los plazos se hacen progresivamente más cortos y en Finlandia la renovación depende del médico de familia. Otros socios comunitarios como Francia y Alemania, sin embargo, no marcan plazos para los conductores de edad avanzada.

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Pero ¿qué opinan los profesionales? “Nosotros hemos venido reclamando que se establezca, desde los 70 años, un periodo de vigencia máximo de dos años. Es bastante más razonable que lo que hay ahora… Hay que generar en la población una cultura diferente”, defiende Martín. Lo cierto es que no es lo mismo renovar el carnet a los 45 que a los 70, pero tampoco todos los mayores de 65 se ajustan a un único perfil. Existen grandes diferencias en sus aptitudes psicofísicas, y llegan a la edad avanzada con un mejor estado físico y mayor movilidad que antes; pero eso mismo hace que estén expuestos a más riesgos. “La Unión Europea, por su parte, quiere alargar la capacidad de conducción de los mayores lo máximo posible, para que no dependan de los demás”, añade.

En 2017 se hicieron 690.000 reconocimientos médicos a mayores de 65 años en España, de acuerdo con datos de la DGT: de ellos, el 81% fue declarado apto con restricciones (principalmente por problemas visuales, perceptivo-motores y auditivos), el 15% apto sin restricciones y un 4% no apto (o pendiente de aportar información). Este último porcentaje crece sensiblemente al sobrepasar los 80, según el estudio LEHO, cofinanciado por la Unión Europea: el porcentaje de “no aptos” en la renovación del carnet pasa del 1,4% entre 75 y 79 años al 6,3% a partir de ese momento.

La labor del psicólogo

En España, los centros médicos psicotécnicos cuentan con la presencia de un psicólogo, cuya labor, apunta Martín, es fundamental, “porque evalúa la coordinación bimanual (que las manos hagan lo que manda la cabeza), la percepción de la velocidad y determina el estado mental del demandante. Hay conductores que presentan demencia senil, alzhéimer o desorientación, así que se les hacen pruebas para detectar posibles deterioros cognitivos, mucho más comunes en conductores en edad avanzada”. Entre las restricciones más comunes a la hora de renovar el carnet, está el de limitar la conducción a determinadas horas o lugares (por ejemplo, no poder conducir en un radio superior a ciertos kilómetros del domicilio), límites de velocidad, uso de embragues en el volante o de coches automáticos, etc.

Rutinas para mantenerse a punto

Más allá de mantener un estilo de vida saludable, tanto en alimentación como en hábitos diarios (ejercicio, horas de sueño, etcétera), hay una serie de actividades que pueden resultar útiles a la hora de afinar nuestras aptitudes psicomotoras:

Para los reflejos y la capacidad de reacción, juegos de ordenador o tableta con respuesta mediante un disparador.
Para mantener la memoria en condiciones, vienen bien los juegos de cartas, crucigramas, palabras cruzadas, sudokus…
Para la coordinación motora, hacer castillos de naipes, papiroflexia o juegos de construcciones, por ejemplo.
Para la vista, hacer una revisión frecuente (anual) en la consulta de un oftalmólogo.

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