Justamente hace una semana que España consiguió la segunda estrella en el Mundial de fútbol de 2026 y, sobre el papel, una celebración de tal magnitud debería haber provocado importantes problemas de tráfico en Madrid.
Sin embargo, según un análisis elaborado por Geotab a partir de datos anonimizados de vehículos conectados que circularon por la capital, la final y la posterior celebración de la selección provocaron que la ciudad registrase durante determinados momentos menos tráfico del habitual y una circulación más fluida que en jornadas normales.
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Calles vacías
El primer efecto se produjo durante la disputa de la final. Aunque en el conjunto de la jornada se registró un 5,8% menos de desplazamientos que el domingo equivalente de la semana anterior, los cambios fueron mucho más evidentes durante las horas del encuentro.
Entre las 21.00 y las 23.00 horas, coincidiendo con el partido, el volumen de tráfico descendió entre un 32% y un 35%. Mientras miles de aficionados seguían el encuentro desde sus casas, bares o zonas habilitadas para ver el partido, las calles quedaron considerablemente más despejadas.
De hecho, la velocidad media de circulación aumentó un 14% durante esas horas, una señal clara de que la red viaria soportaba mucha menos presión de la habitual. Madrid se movía menos, pero quienes estaban al volante circulaban mejor.
La celebración
El fenómeno volvió a repetirse al día siguiente. La caravana de los jugadores y los actos de celebración obligaron a realizar cortes de tráfico en algunos de los principales ejes de la ciudad, especialmente en el centro. Lo lógico habría sido esperar grandes retenciones en toda la capital. Sin embargo, ocurrió justo lo contrario.
Entre las 12.00 y las 18.00 horas, la velocidad media de circulación en Madrid fue entre un 3% y un 9% superior a la registrada en un lunes habitual. La explicación parece encontrarse en un fenómeno conocido por los expertos en movilidad como desplazamiento de la demanda.
Muchos ciudadanos modificaron sus hábitos, evitaron determinadas zonas o simplemente retrasaron desplazamientos que podrían haber realizado en circunstancias normales. Como resultado, buena parte de la presión que normalmente soporta la red viaria desapareció.
Una ciudad con dos caras
Eso no significa que toda Madrid funcionara igual. Mientras algunas zonas se beneficiaban de una reducción del tráfico, los corredores directamente afectados por el recorrido oficial sí sufrieron importantes problemas de circulación.
El entorno de Jerónimos, donde se encuentran lugares tan emblemáticos como el Paseo del Prado o la Plaza de Cibeles, fue la zona más afectada. Allí la velocidad media cayó un 20% respecto a un lunes ordinario y los desplazamientos descendieron cerca de un 19,5%.
También se registraron dificultades en Goya, uno de los principales accesos al recorrido de la celebración. En este caso, la velocidad disminuyó un 10,8%, mientras que el número de desplazamientos aumentó un 6,5%, reflejando que muchos conductores siguieron utilizando este corredor pese a las restricciones existentes.
La Castellana tampoco escapó a los efectos de la celebración. Entre Colón y Recoletos la velocidad descendió un 8,5%, aunque el flujo de vehículos apenas varió.
Frente a estas zonas congestionadas, otros puntos de la ciudad vivieron una realidad completamente distinta. En áreas como Cuatro Caminos se observó un comportamiento prácticamente opuesto.
La velocidad media aumentó un 3,9% mientras que el número de desplazamientos cayó más de un 10%. Estos datos reflejan que el impacto de grandes eventos urbanos no siempre se distribuye de manera uniforme.
Consumo, emisiones y conclusión
La movilidad no fue la única variable alterada por la celebración. Los vehículos de combustión analizados por Geotab registraron un aumento significativo del consumo de combustible. Durante la jornada festiva el gasto medio alcanzó los 5,22 litros por cada 100 kilómetros recorridos, frente a los 3,28 litros registrados en el día de referencia. Esto supone un incremento cercano al 59%.
Como consecuencia directa también crecieron las emisiones. El volumen agregado de CO₂ aumentó un 49%, pasando de 12,69 toneladas a 18,86 toneladas. Los peores registros se produjeron durante la madrugada posterior a los festejos. Entre las 00.00 y las 03.00 horas persistieron numerosos desplazamientos de regreso y la velocidad media llegó a caer hasta los 26,7 km/h, un 22,6% menos que en una noche normal.
Más allá del componente futbolístico, este completo análisis deja una conclusión interesante: la victoria de España provocó atascos en puntos muy concretos de Madrid. Pero también generó que durante varias horas, la capital circulase mejor de lo que lo hace en un día normal.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
