Una vez alguien se pone al volante, lo más probable es que en su trayecto, ya sea corto o largo, incumpla una o varias normas de circulación. Por norma general, lo más habitual es que se cometan excesos de velocidad, porque, atendiendo a los datos y a un estudio reciente, la mayoría de los conductores son bastante laxos a este respecto.
Desarrollado por la AAA Foundation for Traffic Safety, se basa en datos para el mercado estadounidense, pero sus resultados son fácilmente extrapolables a países como España.
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El 79% de los encuestados admiten que sobrepasan los límites de velocidad mientras conducen, prácticamente cuatro de cada cinco, siendo solo el 21% quienes afirman respetar siempre los límites de velocidad.
De los que lo sobrepasan, el 34% señala que lo hace en raras ocasiones, un 30% admite que lo hace de cuando en cuando y un 15% confirma que lo hace de manera habitual.

A este respecto hay que tener en cuenta otro dato del estudio porque, de media, los conductores consideran que circular en torno a un 10% por encima del límite legal permitido no debería considerarse como un exceso de velocidad. Eso implicaría, por ejemplo, ir a 55 km/h en una zona limitada a 50 o a 110 km/h en una vía de 100.
Ponen el límite de lo que debería ser un exceso algo más arriba, consideran que la policía no debería intervenir hasta incluso más rápido y consideran que ya es peligroso si se supera el límite de velocidad por mucho más margen.
¿Por qué cometen los conductores excesos de velocidad?
¿Cuáles son los principales motivos por los que los conductores superan los límites establecidos? El más esgrimido (31%) es para sobrepasar a conductores lentos, seguido por llegar más rápido al destino (25%), por evitar el tráfico (21%) y terminando con los que dicen que ir más rápido de lo legal simplemente forma parte de su conducción en el día a día (19%).
En el extremo opuesto, se puede ver que la principal razón para no cometer un exceso de velocidad no es el civismo ni la responsabilidad, es para evitar una multa, que es la respuesta en el 79% de los casos. Por peso, el segundo motivo más importante es reducir las posibilidades de verse envueltos en un accidente (72%) y el tercero es que haga mal tiempo, algo que afecta a la seguridad en la conducción (60%).
Resultan llamativas las medidas que los conductores consideran adecuadas para luchar contra los excesos de velocidad El 87% está a favor de aumentar la presencia policial en zonas en las que haya un historial de accidentes relacionados con esta práctica y el 71% está de acuerdo con la presencia de radares. Sin embargo, la infraestructura relacionada con este ámbito tiene resultados mixtos: solo el 43% está a favor de la instalación de reductores de velocidad, el 40 % considera que las bandas sonoras son buena opción y el 39% opina lo mismo de las rotondas.
Los cinco tipos de conductor
Teniendo en cuenta todas las respuestas dadas sobre los excesos de velocidad y la actitud ante las medidas de control al respecto, el estudio clasifica a los conductores en cinco categorías diferentes:
- Defensores del cumplimiento estricto (21%): creen que conducir de forma segura forma parte de ser una buena persona
- Realistas centrados en la seguridad (14%): consideran que los riesgos asociados al exceso de velocidad no compensan sus posibles beneficios
- Pragmáticos con principios (26%): dan importancia al cumplimiento de las normas, aunque consideran que el contexto también debe tenerse en cuenta
- Conductores tolerantes pero incumplidores (23%): perciben el exceso de velocidad como algo habitual y no demasiado preocupante.
- Conductores que priorizan la autonomía (16%): defienden que sea el propio conductor, y no el sistema, quien decida a qué velocidad circular
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