Hay algo extraño sobre el asfalto que cada vez llama más la atención de los conductores: no está ahí por casualidad

Puede pasar completamente desapercibido durante un trayecto, pero su presencia responde a una tarea muy concreta.

Cables negros asfalto
Cable negro cruzado sobre una calle de Madrid. | ELMOTOR

Hay elementos de las carreteras que forman parte del paisaje sin que casi nadie se pregunte por qué están allí. Algunos aparecen durante unos días y después desaparecen sin dejar apenas rastro. 

Otros, en cambio, cruzan el asfalto de forma inesperada y provocan dudas entre quienes los encuentran durante un trayecto. Su aspecto resulta sencillo, aunque esconden una función mucho más interesante. 

Un detalle que puede pasar desapercibido 

Quien circule por determinadas calles o carreteras españolas y europeas puede encontrarse con unos tubos negros colocados transversalmente sobre la calzada. No son instalaciones permanentes ni forman parte de la señalización convencional. 

Su presencia suele ser temporal. Están diseñados para permanecer sobre el firme durante el periodo necesario para recopilar información y, una vez terminada la medición, pueden retirarse con relativa facilidad. 

A simple vista, cuesta imaginar qué utilidad puede tener una pieza de goma tendida de un lado al otro de la vía. Sin embargo, cada vehículo que pasa por encima deja una pequeña señal. Y ahí está precisamente la clave. 

Cable negro calle
Cable negro en una vía urbana.

El asfalto se convierte en un contador 

Estos dispositivos forman parte de los sistemas empleados para estudiar el comportamiento del tráfico. La información obtenida permite conocer mucho mejor cómo se utiliza una determinada carretera o calle. 

No se trata únicamente de saber cuántos vehículos pasan. Los registros pueden ayudar a conocer la intensidad de la circulación, los intervalos entre automóviles o la evolución del tráfico en diferentes momentos. 

También sirven para estudiar la relación entre volumen de vehículos y siniestralidad, algo especialmente útil cuando las administraciones analizan una zona en la que se producen accidentes con cierta frecuencia. 

Con esos datos es posible detectar patrones que no siempre resultan evidentes a simple vista.

¿Quién coloca estos cables? 

La recopilación de datos sobre las carreteras no depende de un único organismo. En España participan diferentes administraciones en función de la vía y de las competencias que correspondan. 

La Dirección General de Tráfico y los ayuntamientos emplean herramientas de medición para conocer mejor la circulación y tomar decisiones relacionadas con la gestión del tráfico y la seguridad vial. 

Por eso, encontrarlos en una carretera no significa necesariamente que exista una campaña de vigilancia. Su finalidad puede ser mucho más sencilla: obtener una fotografía real del tráfico que permita analizar posteriormente lo que sucede en ese punto. 

La información puede utilizarse para estudiar cambios en la circulación, valorar determinadas actuaciones o conocer las características del tránsito antes de tomar una decisión. 

Así detecta el paso de cada vehículo 

El funcionamiento resulta bastante más sencillo de lo que podría parecer. El tubo contiene aire y, cuando una rueda pasa por encima, provoca una variación de presión en su interior. 

Ese pequeño impulso llega hasta un sensor conectado al sistema de registro. La presión activa un mecanismo que genera una señal eléctrica y permite contabilizar el paso del vehículo. 

El equipo que almacena los datos puede situarse fuera de la calzada. Habitualmente se trata de un dispositivo portátil, de manera que todo el conjunto puede instalarse durante un periodo determinado y retirarse después. 

La colocación tampoco requiere una obra compleja. El tubo se extiende perpendicularmente al sentido de circulación y queda fijado al pavimento para soportar el paso continuo de los vehículos. 

Cables negros calzada
Cables negros cruzando una vía.

Cuando hay dos cables, la información cambia 

En algunas ubicaciones puede aparecer más de un tubo negro. No es una casualidad ni significa necesariamente que exista un control de velocidad

La separación entre dos sensores permite obtener información adicional. Si un mismo vehículo provoca una señal en el primero y posteriormente en el segundo, el sistema puede calcular cuánto tiempo ha tardado en recorrer la distancia existente entre ambos. 

Conociendo ese recorrido y el tiempo empleado, es posible estimar la velocidad de paso. 

Entonces, ¿pueden multar a un conductor? 

Esta es probablemente una de las dudas que más aparecen cuando un automovilista descubre uno de estos elementos sobre la carretera. La respuesta no debe confundirse con la capacidad técnica del sistema. 

Un montaje con dos sensores puede calcular la velocidad de un vehículo, pero eso no convierte automáticamente el dispositivo en un radar sancionador. 

La finalidad habitual de estos equipos es recopilar información para analizar el tráfico. Existen, además, sistemas utilizados en otros países que emplean tecnologías instaladas sobre el propio pavimento para controlar velocidades. 

En España, los mecanismos destinados a sancionar los excesos de velocidad tienen otros requisitos y características. Por eso, pasar por encima de uno de estos tubos no significa que el conductor haya sido fotografiado ni que vaya a recibir una multa. 

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