Según los datos facilitados por Ganvam (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios), en 2025, en España se vendieron 2,21 millones de coches usados.
Comprar un modelo de segunda mano es un ejercicio de confianza, y hay un elemento clave para sostenerla con criterio: el cinturón de seguridad. Mirarlo con atención, comprender sus pistas y cotejarlas puede evitar sorpresas costosas y decisiones precipitadas.
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Algunos coches de segunda mano carecen de un historial verificable que responda a preguntas básicas: ¿cuántos dueños ha tenido, cuántas averías o accidentes ha sufrido, cómo y dónde se mantuvo? Muchos compradores, además, prefieren investigar por su cuenta antes que pagar un informe.
Existen señales reveladoras de posibles accidentes o reparaciones. Algunas son evidentes, como los huecos demasiado grandes entre paneles de la carrocería, un trabajo de pintura desigual, tornillería marcada o ligeras ondulaciones en superficies exteriores que delatan una intervención previa. También pueden delatarlo ajustes desalineados en capós o puertas.
Pocos saben que los propios cinturones de seguridad pueden funcionar como fuente discreta de información sobre el pasado real del coche usado. Este vídeo instructivo lo demuestra y enseña a leer estos indicios con método y calma, sin herramientas ni conocimientos avanzados, y sin necesidad de desmontar ninguna pieza del habitáculo.
El cinturón de seguridad de los coches de ocasión
Uno de esos consejos explica que, al revisar un vehículo de segunda mano, conviene extraer el cinturón por completo, hasta su tope. Si aparecen marcas de agua, barro o moho, podría haber sufrido una inundación; compruébalo también levantando alfombrillas y observando los conectores.

Su fecha de fabricación
En la parte inferior del cinturón suele haber una etiqueta con datos de producción: nombre del fabricante, número y fecha. No basta con verificar que la marca sea original; conviene contrastar la fecha con la del coche, porque una discrepancia puede indicar sustitución tras daños.
Y, por último, saca el cinturón con normalidad y suéltalo: debería recogerse automáticamente hacia el pilar. Si se queda flojo, tarda en volver o no retrae con firmeza, es una pista seria de que el pretensor pudo resultar afectado en un accidente previo, tras un impacto.
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