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Madrid |

La ciencia explica qué ocurre realmente dentro del depósito cuando el termómetro se dispara y cómo evitar tirar el dinero al repostar.

Indicador gasolina reserva

Foto: Getty Images

Con los termómetros rozando los 40 grados, el indicador de combustible se convierte en el peor enemigo de los viajeros. La creencia popular de que el sol “se traga” la gasolina de los tanques parece lógica debido a la alta volatilidad de este carburante. Y es que, ante la llegada de una nueva ola de calor en las próximas horas, los conductores van a vigilar más que nunca el consumo de sus vehículos.

Existe la persistente creencia de que el sol abrasador evapora la gasolina del tanque de coches y motos. ¿Pero qué hay de cierto en esta teoría? La física confirma que las altas temperaturas aumentan la presión de vapor, pero los vehículos modernos están blindados para que el combustible no se acabe esfumando.

Boca de llenado del depósito de gasolina de un coche.

La física del combustible frente al sol

La gasolina es, por definición, un elemento altamente volátil. Al aparcar bajo el sol, la radiación solar y el calor que desprende el asfalto elevan rápidamente la temperatura del depósito. Físicamente, esto se traduce en una mayor generación de vapores y en un incremento de la presión interna. Mientras que el diésel permanece estable por su baja presión de vapor, la gasolina se expande con el calor.

La ciencia avala firmemente este comportamiento molecular. Según los modelos técnicos e informes de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (como el exhaustivo EPA: Evaporative Emissions from Onroad Vehicles in MOVES3) y los ensayos clásicos de la Sociedad de Ingenieros de Automoción (como el estudio Evaporative Emissions from Onroad Vehicles in MOVES3 (EPA-420-R-20-012, November 2020)), existe una correlación directa y predecible entre la volatilidad del combustible y los grados que marca el termómetro.

Cuanto mayor es el espacio libre en el depósito, más volumen de vapor se genera. Sin embargo, esto no significa que el nivel baje de forma alarmante de la noche a la mañana en condiciones normales.

Simulación de la evaporación de combustible por las altas temperaturas.

El sistema EVAP

Los vehículos actuales no dejan escapar nada. Para evitar la pérdida masiva de combustible y cumplir con las normativas de emisiones, la mecánica de automoción confía en el sistema de control de emisiones evaporativas (EVAP). Las investigaciones detallan que los vapores generados por el calor son capturados y canalizados hacia un elemento clave: el canister de carbón activado.

Este dispositivo adsorbe las moléculas de gasolina mientras el motor está apagado. Posteriormente, cuando el vehículo se pone en marcha, el propio sistema purga esos vapores y los reintroduce en el ciclo de combustión para ser quemados de forma eficiente.

Por tanto, la gasolina evaporada no se pierde, sino que se recicla. Los estudios científicos distinguen procesos específicos como el running loss (pérdidas en marcha), hot soak (reposo caliente) y cold soak (reposo en frío), demostrando que el sistema monitoriza y gestiona la presión en todo momento.

Canister de carbón activado.

¿Cuándo puede fallar la barrera térmica?

Si el indicador del combustible desciende notablemente con el calor, el problema no es el clima, sino un fallo de estanqueidad o mantenimiento. Existen tres escenarios críticos donde el calor sí importa:

La evidencia científica demuestra que el calor sí favorece la evaporación interna de la gasolina, pero la ingeniería automotriz impide que el depósito se vacíe por arte de magia. Una bajada drástica en el aforador es síntoma claro de una avería que exige pasar por el taller mecánico.

Depósito de combustible de un coche moderno.

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Rubén Pérez Perfil de Rubén Pérez en Linkedin

Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.

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