Desde el comienzo de la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, los precios tanto de la gasolina como del diésel subieron como la espuma. Ahora, parece que la estabilidad en la zona está haciendo que el petróleo baje, pero eso no se traducirá en una reducción inmediata de los precios de combustible. Lo curioso es que esta situación puede tener un damnificado que difícilmente se podía prever: los SUV.
Los todocaminos son los coches más vendidos en el mercado español, pero también arrasan en Europa. La tendencia es todavía mayor en Estados Unidos, donde los segmentos más altos, con coches grandes, tienen más éxito que en el Viejo Continente, tanto en forma de SUV como de pick-up.
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Sin embargo, esa situación de popularidad podría cambiar debido a la situación actual con el combustible.
Serban Boldea, Director de Planificación de Producto de Volkswagen de América, explica a Autoblog: “Creo que el efecto del costo de propiedad influirá un poco en el mercado y lo impulsará nuevamente hacia los sedanes y los vehículos compactos”. Eso sí, puntualiza que “no creo que veamos ese cambio de inmediato”.
El reciente estudio “El comportamiento de los conductores españoles en el sector del automóvil” elaborado por el Observatorio Cetelem apunta en la misma dirección.
Analizando la intención de compra y el presupuesto promedio que tienen los españoles para comprar un coche, el 81% de los conductores encuestados afirmaron tener muy en cuenta el coste total de uso de un vehículo (mantenimiento, consumo, seguro, impuestos) a la hora de decantarse por un nuevo vehículo.
Una tendencia general del mercado
Boldea considera que “veremos una tendencia general, no solo en Volkswagen, sino en toda la industria, hacia los sedanes y hatchbacks de baja altura”. La cuestión no es solo el posible hastío del consumidor con los SUV, que son omnipresentes, si no como este tipo de vehículos afectan a su economía.
A pesar de ser los coches de moda, los todocaminos son menos eficientes que modelos equivalentes de su mismo segmento (B SUV / utilitario, C SUV / compacto, etc.). La razón es lógica, son vehículos de mayor tamaño, más voluminosos y que ofrecen una mayor resistencia al aire, elementos que juegan a la contra del gasto de gasolina o diésel.
“Los vehículos de plataforma baja resultan más económicos para el consumidor en términos de costo total de propiedad: tienen un menor consumo de combustible, neumáticos más pequeños, frenos más pequeños, etc. ¿Por qué es importante? Neumáticos más pequeños significan neumáticos más baratos. Frenos más pequeños significan frenos más baratos. Un vehículo bajo es más eficiente”, expone.
Y es que el ahorro que representa una silueta compacta o de tipo sedán respecto a un todocamino está presente en múltiples aspectos.
Por su peor aerodinámica y mayor peso su consumo de combustible siempre es mayor que el de un modelo equivalente. Calzan ruedas de mayores dimensiones, que de base son más caras que unas más pequeñas, pero además soportan kilos extra es posible que se desgasten antes, lo que obliga a hacer cambios de neumáticos antes, con el gasto que ello conlleva.
Es una diferencia que con otra situación económica se podría pasar por alto, pero los meses de subidas de precio de la gasolina y el diésel hacen que sea notable cada vez que toca pasar por la gasolinera.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
