Los padres y madres que tienen que transportar a sus hijos en el automóvil se enfrentan a un dilema inicial: ¿qué sillita para el coche comprar? La oferta es enorme y hay multitud de modelos entre los que elegir, pero en cualquiera de los casos es importante un aspecto: que tenga esta etiqueta.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha querido recordar una vez más algo impepinable en estos casos: solo se pueden utilizar sillitas que estén homologadas, no hacerlo es ilegal y también puede suponer un peligro para los niños que las ocupen.
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Por suerte, identificar una sillita homologada es relativamente sencillo, ya que lo único que tiene que ocurrir es que luzca una etiqueta naranja.
El sistema de etiquetado siempre ha sido así, aunque la homologación ha cambiado. Hasta 2024 las sillas que se vendían estaban homologadas según la norma ECE R44/04 y, desde entonces, pasó a ser la R129 i-Size.
Si tienes una de las primeras, no hay problema: a día de hoy se pueden seguir usando. Lo que no se puede hacer es seguir fabricándolas ni vendiéndolas según esta homologación. Así, en el mercado actual las que están disponibles lo hacen según la segunda norma.
Así es la etiqueta de la homologación R129 i-Size
Uno de los cambios que introdujo es que clasifica las sillas infantiles en función de la altura del niño y no por grupos cerrados predefinidos. Esto significa que cada fabricante establece el rango de utilización de su modelo y debe indicarlo claramente en la etiqueta naranja.
Además, las pruebas de homologación también son más exigentes que antes. Incluyen ensayos de impacto frontal a 50 km/h, choque trasero a 30 km/h y una prueba específica de impacto lateral, por lo que se mejoran las garantías de seguridad. No solo eso, los “dummies” empleados en los test cuentan con una mayor cantidad de sensores que los utilizados en la regulación anterior, por lo que es posible recopilar datos más precisos sobre la protección que ofrece la sillita.
Otra de las novedades importantes de esta homologación es la obligatoriedad de instalar las sillas a contramarcha hasta que el menor alcance al menos los 76 centímetros de altura. En la normativa antigua esta exigencia solo afectaba a las sillas del grupo 0+, destinadas a bebés de hasta 13 kilos, pero no se regulaba según la altura.
¿Cómo funcionaba el anterior sistema de homologación?
La anterior norma organizaba las sillas infantiles en distintos grupos en función del peso del menor. Así, el grupo 0+ estaba destinado a niños de hasta 13 kilos, el grupo 1 cubría de 9 a 18 kilos y el grupo 2/3 se orientaba a menores de entre 15 y 36 kilos, entre otros. En cuanto a las pruebas de seguridad, la homologación contemplaba ensayos de impacto frontal a 50 km/h y de impacto trasero a 30 km/h.
Las sillas que superaban estas pruebas debían llevar una etiqueta naranja visible con la referencia ECE R44/04, identificando así que cumplían con la normativa correspondiente. El diseño, como salta a la vista, difiere bastante de la nueva etiqueta, pero tenía el mismo color.
Llevar a los pequeños de la casa en una sillita de coche homologada es imprescindible por varios motivos. El primero y más importante es que son las únicas que garantizan que le van a proteger como es debido. El segundo, como apunta la OCU, es que en caso de accidente el seguro puede no cubrir los daños si no se estaba utilizando la silla adecuada. Por último, es un comportamiento sancionable con una multa de hasta 400 euros y cuatro puntos de carnet.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
