El maletero está lleno, los niños preguntan cuánto falta y el aire acondicionado trabaja para mantener fuera el calor de finales de julio. Todo parece bajo control hasta que aparece un ruido extraño, se enciende un testigo o una rueda comienza a perder presión.
En pocos segundos, el viaje se detiene en el arcén. Y entonces llega una reacción casi automática: bajar, mirar qué ha ocurrido y quedarse junto al coche mientras aparece la grúa. Parece lo más lógico. Sin embargo, puede ser uno de los errores más peligrosos.
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La advertencia adquiere especial importancia este viernes 31 de julio, cuando comienza la segunda gran Operación Salida del verano. La DGT espera 5,6 millones de desplazamientos hasta la medianoche del domingo 2 de agosto, dentro de un verano en el que se prevén más de 104 millones de movimientos de largo recorrido.
Cuando la avería deja de ser el verdadero problema
Un pinchazo, un sobrecalentamiento o un fallo mecánico suelen concentrar toda la atención del conductor. El impulso natural es comprobar el coche, abrir el capó o intentar localizar el origen del problema antes de llamar a la asistencia.
Pero, una vez detenido el vehículo, la prioridad ya no debe ser la avería. Debe ser la seguridad de las personas. Así lo recuerda Prima Seguros, autora de una serie de recomendaciones sobre los errores que se cometen con mayor frecuencia al quedar inmovilizado en carretera.
El arcén no es una zona segura para permanecer. Los vehículos pasan a pocos metros, a gran velocidad, y basta una distracción, una maniobra imprevista o una visibilidad deficiente para que una incidencia mecánica termine convirtiéndose en un atropello.

El error empieza antes de detener el coche
La primera equivocación puede producirse mientras el vehículo todavía está en movimiento. Ante una pérdida de potencia o un aviso mecánico, algunos conductores frenan con brusquedad e intentan alcanzar el arcén inmediatamente.
Lo correcto es activar las luces de emergencia, reducir la velocidad de manera progresiva y apartarse de la circulación con suavidad. Siempre que el coche todavía pueda avanzar, conviene buscar un punto visible y evitar curvas, cambios de rasante o arcenes demasiado estrechos.
También es importante aproximar el vehículo todo lo posible al margen derecho. Cuanta menos parte del coche quede expuesta a la circulación, menor será el riesgo para sus ocupantes y para quienes se aproximen por detrás.
La V-16 cambia la forma de señalizar una avería
Desde el 1 de enero de 2026, la baliza V-16 conectada es el único dispositivo legal de señalización para los vehículos inmovilizados en España. Ha sustituido a los triángulos y su principal ventaja es que puede colocarse en la parte más alta del coche sin caminar por la calzada.
La baliza emite una luz amarilla visible en todas las direcciones y comunica la posición del vehículo a la plataforma DGT 3.0. Esa localización puede trasladarse a paneles informativos y sistemas de navegación para advertir a otros conductores de la incidencia.

Por eso debe viajar en un lugar accesible, preferiblemente en la guantera, y no debajo de las maletas. De poco sirve disponer de ella si para encontrarla es necesario salir del coche, abrir el maletero y permanecer varios minutos expuesto al tráfico.
Salir por la puerta equivocada puede aumentar el riesgo
Cuando resulte necesario abandonar el vehículo, nunca debe hacerse por la puerta situada junto a la circulación. Los ocupantes deben ponerse el chaleco reflectante antes de salir y utilizar, siempre que sea posible, el lado opuesto al tráfico.
Después, deben alejarse del coche y situarse detrás de la barrera de protección o en una zona segura, suficientemente apartada de la calzada. Esperar apoyado en el vehículo, revisar una rueda o permanecer cerca del portón incrementa innecesariamente la exposición.

En autopistas y autovías está prohibido caminar por la calzada. Solo se permite salir en una emergencia cuando sea necesario solicitar auxilio, utilizando el chaleco reflectante y evitando que el resto de los ocupantes transite por la vía.
Cambiar una rueda no siempre es una buena idea
Muchos conductores saben sustituir un neumático y llevan las herramientas necesarias. Sin embargo, poder hacerlo no significa que siempre sea prudente.
Si la rueda dañada queda junto a la circulación, el arcén es estrecho o la visibilidad resulta insuficiente, intentar repararla puede ser extremadamente peligroso. Lo recomendable es llamar a la asistencia en carretera y esperar en un lugar protegido.
La misma precaución debe aplicarse al abrir el capó o buscar una avería. Ninguna reparación rápida compensa permanecer agachado junto a un coche mientras otros vehículos pasan a pocos metros.

Una decisión de apenas unos segundos
Prima Seguros lo resume todo en una idea muy sencilla: cuando el vehículo se detiene en el arcén, la prioridad deja de ser la mecánica y pasa a ser la protección de los ocupantes. Señalizar, salir correctamente y buscar refugio son decisiones que pueden marcar la diferencia.
En plena Operación Salida, con millones de vehículos compartiendo la carretera, conviene recordarlo antes de comenzar el viaje. Quedarse junto al coche puede transmitir una falsa sensación de control, pero el lugar más seguro casi nunca está al lado de la avería.
El coche puede esperar a la grúa. Las personas, en cambio, deben alejarse cuanto antes del tráfico.
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