Nadie imaginaba que un problema cada vez más habitual en las carreteras acabaría teniendo consecuencias para miles de conductores. Lo que parecía una medida temporal terminó sorprendiendo a todos.
Las sanciones comenzaron a acumularse en muy poco tiempo. Muchos automovilistas siguieron conduciendo con total normalidad, sin darse cuenta de que ese recorrido ya no permitía hacerlo como antes.
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Los baches obligaron a cambiar las reglas de la carretera
Todo ocurrió en la carretera L523, situada en la ciudad alemana de Ludwigshafen (Alemania), una vía rápida de cuatro carriles donde normalmente está permitido circular a 100 km/h. Sin embargo, el duro invierno dejó tras de sí importantes daños en el asfalto provocados por las heladas.
La aparición de numerosos baches, grietas y deformaciones llevó a las autoridades a tomar una decisión. Para reducir el riesgo de accidentes y evitar que el pavimento siguiera deteriorándose, el límite de velocidad quedó reducido de forma temporal hasta los 50 km/h, exactamente la mitad de la velocidad permitida hasta ese momento.
Aunque la modificación estaba señalizada mediante varios paneles verticales que advertían tanto del mal estado de la calzada como del nuevo límite, muchos conductores continuaron circulando como si la restricción no existiera.
Las cámaras registraron miles de infracciones
La Policía alemana decidió controlar la carretera de manera constante durante varios meses. Los agentes instalaron controles de velocidad varias veces por semana para comprobar si los vehículos respetaban la limitación impuesta mientras la carretera permanecía dañada.
El resultado sorprendió incluso a las propias autoridades. Desde el mes de febrero fueron detectados 9.299 excesos de velocidad en ese único tramo, una cifra muy elevada para una carretera de estas características.
Las consecuencias también fueron especialmente importantes. Hasta 632 conductores se enfrentan a la retirada temporal del permiso de conducir, al superar ampliamente los márgenes permitidos por la normativa alemana.
Hubo quien pasó a más del doble de la velocidad permitida
Lo más llamativo es que las infracciones continuaron produciéndose incluso cuando ya estaba anunciada la reparación de la carretera. Apenas unos días antes del inicio de las obras, los radares captaron a un vehículo circulando a 128 km/h en una zona limitada a 50 km/h.
Ese caso fue uno de los más llamativos, aunque no el único. Durante toda la campaña de vigilancia, las autoridades comprobaron que el patrón se repetía constantemente y que muchos automovilistas seguían confiándose por tratarse de una carretera donde durante años se había podido circular a 100 km/h.
La experiencia demuestra que los cambios temporales de velocidad generan un elevado número de despistes, especialmente cuando afectan a vías rápidas en las que los usuarios están acostumbrados a mantener velocidades más altas.
¿Podría ocurrir algo parecido en España?
La respuesta es sí. En España, cuando una carretera presenta baches, desprendimientos, obras o cualquier otra circunstancia que comprometa la seguridad, el titular de la vía puede establecer una limitación temporal de velocidad, que prevalece sobre el límite habitual siempre que esté correctamente señalizada.
Si un conductor ignora esa restricción y un radar registra el exceso de velocidad, la sanción se tramita exactamente igual que en cualquier otro control. Es decir, el hecho de que el límite sea provisional no resta validez a la multa.
Las cuantías dependen del exceso cometido según el cuadro sancionador de la Dirección General de Tráfico (DGT). En los casos más graves, además de la correspondiente multa económica, el infractor puede perder puntos del permiso e incluso enfrentarse a la retirada temporal del carnet cuando la velocidad supere los umbrales previstos por la legislación española.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
