La presión de los neumáticos es un concepto clave en un automóvil por varios motivos. El principal es la seguridad, pero es un factor que también afecta al consumo. Saber cuál es la correcta es algo que trae de cabeza a muchos conductores, algo que todavía se complica más en verano debido a las altas temperaturas.
El calor afecta directamente al aire que hay dentro de las ruedas, haciendo que se expanda y, en consecuencia, que aumente la presión a la que se encuentra. Esto hace que mucha gente se pregunte si es mejor poner una cifra inferior en sus neumáticos, ¿es así?
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La teoría dice que una rueda en verano que tenga una presión determinada, simplemente por la temperatura ambiental y por los grados que va a añadir conforme vaya rodando, acabará con una presión mayor. Eso implica que es posible inflarlo hasta una cifra inferior a la que se usa en invierno, porque luego el aire se va a acabar expandiendo.
Eso sí, aunque es posible, no es necesario, porque la presión no va a aumentar tanto por el calor como para que vaya a ser excesivo. Además, hay que tener en cuenta que lo que no hay que hacer nunca es establecer una presión inferior a la recomendada por el fabricante.
¿Qué presión deben llevar los neumáticos en verano?
A efectos prácticos, no es necesario variar la presión en verano, pero de las presiones recomendadas por el fabricante, se puede poner la más baja que figure.
No hay una norma general para saber la presión correcta, porque es un dato que difiere por multitud de motivos. En términos generales se recomienda una presión de entre 2 y 2,5 bares, pero cada coche tiene cifras distintas, dentro de cada modelo varía en función de las llantas que se utilicen e incluso cambia dependiendo de cuantos ocupantes o carga de maletero se lleve.
Por suerte, saber cuál hay que aplicar en cada caso es bastante sencillo. Todos los coches tienen una pegatina que da esta información con todo lujo de detalles y que puede estar en varios sitios. Lo más habitual es que esté en el marco de la puerta del conductor o en el interior de la propia puerta, aunque algunos fabricantes también la colocan en la parte interna de la tapa del depósito de combustible. En cualquier caso, si no aparece en ninguno de estos lugares, siempre se puede consultar en el manual de usuario del vehículo.
Aunque el diseño puede variar ligeramente entre fabricantes, todas las etiquetas de presión de neumáticos siguen una estructura muy similar que hace que sean bastante fáciles de interpretar.

En primer lugar, muestran las diferentes medidas de neumáticos homologadas para ese modelo concreto, con la información relativa a sus dimensiones, ya que se usa la misma pegatina para todas las variantes del automóvil.
Junto a cada tipo de neumático aparece la presión recomendada por el fabricante, diferenciando entre el eje delantero y el trasero. Esta separación es importante porque ambos ejes no soportan la misma carga y, por tanto, pueden necesitar valores de presión diferentes.
La presión suele aparecer expresada en dos unidades distintas, aunque en ocasiones es en tres. La más habitual en Europa son los bares, representados normalmente con valores que se sitúan entre los 2,0 y los 3,0 bares, aunque en algunos vehículos pueden ser superiores. La segunda unidad son los PSI (libras por pulgada cuadrada), una medida utilizada principalmente en Estados Unidos y otros mercados internacionales. La tercera son los kPA, es decir, kilopascales.
Además, también suelen darse datos en función de la carga que lleve el vehículo, diferenciando entre si van una o dos personas, o cinco ocupantes, y la cantidad de equipamiento, dando cifras específicas para cada caso.
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