En 2008, la vida de Pablo Tovar cambió por completo. Un accidente de moto le provocó una lesión medular y desde entonces utiliza una silla de ruedas para desplazarse. Volver a la carretera no fue inmediato. “Le cogí un poquito, no llegaría a decir miedo, pero sí respeto a la carretera, al tráfico”, explica en conversación con EL MOTOR.
Tras una primera etapa hospitalaria comenzó la rehabilitación ambulatoria y los desplazamientos volvieron a formar parte de su rutina. Para Tovar había entonces un objetivo especialmente importante: recuperar cuanto antes su independencia, y el coche fue precisamente uno de los elementos que más le ayudó a conseguirlo.
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¿Cómo conduce su coche?
La principal diferencia se encuentra bajo el volante. El coche de Tovar es automático y dispone de un sistema completamente mecánico que permite controlar acelerador y freno utilizando las manos.
Unas barras están conectadas a los pedales. El acelerador llega hasta un mecanismo situado detrás del volante que Tovar compara con “un manillar de bicicleta antigua”, mientras que otro mando permite accionar el freno empujándolo con la mano derecha.
“En definitiva, tú vas conduciendo con las manos no solo el volante, sino también el acelerador y el freno”, resume.
Existen alternativas electrónicas para personas con otras necesidades de movilidad, pero destaca que su adaptación resulta relativamente sencilla y puede incorporarse a prácticamente cualquier coche. Su preferencia, como ocurre habitualmente con este tipo de adaptaciones, es utilizar un cambio automático.
¿Hay que volver a sacarse el carnet?
Tovar ya disponía de permisos de coche y moto cuando sufrió el accidente. Perdió la posibilidad de conducir motocicletas, pero pudo conservar el permiso de coche tras demostrar que manejaba correctamente los nuevos controles.
Según relata, en su caso realizó una prueba con una persona de Tráfico a bordo del vehículo adaptado. “Di una vuelta a la manzana con el coche, vio que manejaba bien los mandos, vio que el coche estaba bien y me dijo que era suficiente”. Para quienes todavía no disponen del permiso, explica que existen autoescuelas con vehículos adaptados.
De un BMW Serie 1 a un Skoda Scout
Las adaptaciones no obligan necesariamente a comprar un vehículo grande. “Yo me he metido en un Mini”, asegura Tovar. Sin embargo, el espacio sí facilita enormemente el día a día.
Su primer automóvil adaptado fue un BMW Serie 1 y actualmente utiliza un Skoda Scout, cuyo mayor espacio le permite transportar con más comodidad su silla.
Cuando viaja solo, desmonta las dos ruedas y pliega el respaldo. Puede colocar las ruedas tras el asiento del acompañante y pasar la estructura de la silla hacia las plazas posteriores. Si va acompañado, el tamaño del Skoda permite que la otra persona guarde directamente la silla en el maletero.
La maniobra que requiere más práctica
Conducir con las manos no le supone actualmente ninguna limitación para viajar. De hecho, asegura haber realizado solo numerosos recorridos largos por España.
Lo más complicado al principio fueron las rotondas. Girar considerablemente el volante mientras mantiene el acelerador y acciona el intermitente obliga a coordinar diferentes movimientos con las manos.
Con la práctica terminó acostumbrándose. Incluso señala como conclusión cierta que: “Nosotros (los humanos) tenemos muchísima más sensibilidad con las manos que con los pies”.
La conducción convencional resulta funcionalmente más cómoda porque libera las manos para manejar exclusivamente el volante, reconoce. Pero controlar el acelerador manualmente le proporciona mucha precisión. Una manera diferente de conducir que, tras el accidente, significó algo bastante más importante para Tovar: volver a desplazarse sin depender de nadie.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he encontrando el camino. Ahora lo comunico sin levantar el pie del acelerador.
