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¿Para qué sirve y qué significa esta cinta con un corazón que cuelga en el frontal de este coche? Está de moda y su función te sorprenderá

Madrid |

El accesorio que arrasa en los frontales y que esconde una doble realidad: una herramienta infalible o una trampa peligrosa.

Cinta arrastre coche corazón

Foto: ELMOTOR

Basta con echar un vistazo al tráfico diario para percatarse de un detalle cada vez más habitual. Del frontal de muchos vehículos cuelga una misteriosa cinta de color vivo que rompe con la estética limpia de fábrica.

En el argot automovilístico se le conoce como ‘tow strap’ y, aunque muchos piensen que es un simple adorno para simular mayor deportividad, su origen y su meta real están firmemente ligados a la asistencia en carretera y la seguridad.

Esta solución técnica ha dado el salto desde los boxes de competición directamente al asfalto urbano. No importa si es un compacto urbano o de un coupé de altas prestaciones; este lazo de tela se ha convertido en el último grito en personalización. Sin embargo, detrás de esta moda visual se esconde una utilidad práctica que la mayoría de los conductores ignora, pero que puede resolver una situación crítica en plena ruta.

Imagen de EL MOTOR.

Radiografía del ‘tow strap’

Lejos de ser un lazo cualquiera, este componente se confecciona con fibras de nylon de alta resistencia, capaces de soportar tensiones de varias toneladas sin ceder. Su instalación no es estética: requiere ir unida directamente a las vigas estructurales del chasis del coche. Gracias a este sólido anclaje, es posible arrastrar la masa del coche con plenas garantías, protegiendo las delicadas piezas plásticas de la carrocería de cualquier destrozo.

Muchos automovilistas, presos de los nervios tras sufrir una avería, fijan las cadenas de rescate en zonas endebles del coche. ¿El resultado? Paragolpes arrancados y facturas de taller astronómicas. La eslinga frontal solventa este riesgo de un plumazo al dejar a la vista un punto de sujeción idóneo y ultra resistente.

A esto se suma la ventaja de la rapidez. El método tradicional obliga a vaciar el maletero, buscar el cáncamo roscado de hierro y retirar las tapas plásticas del coche para poder atornillarlo. La correa, en cambio, permanece siempre desplegada en el exterior. Cuando los minutos cuentan tras un percance en mitad de la autopista, esa accesibilidad marca la diferencia entre un susto y un problema mayor.

Imagen de EL MOTOR.

Las cuatro grandes ventajas de llevarla instalada

Aunque el componente estético pesa mucho a la hora de comprarla, su naturaleza es plenamente operativa. Su presencia en el vehículo ofrece soluciones muy claras.

Ojo con las réplicas falsas

Una de las polémicas más encendidas en los foros de motor es si todas estas cintas son realmente operativas. La realidad es que el mercado se ha fragmentado.

Por un lado, existen las cintas de remolque auténticas instaladas por entusiastas que buscan eficacia real. Estas van atornilladas a la rosca original del vehículo y soportan esfuerzos de tracción brutales. Por otro lado, debido al éxito de esta corriente, las tiendas de accesorios baratos se han llenado de imitaciones puramente cosméticas. Hablamos de tiras de tela de baja calidad que se fijan con cinta adhesiva al plástico del paragolpes.

Instalar una réplica de este tipo no solo es inútil, sino peligroso: si una grúa intenta tirar del coche utilizando esa tira falsa, se romperá al instante, pudiendo golpear a alguien o causar daños severos.

La herencia de las carreras

La irrupción de la tow strap en las calles responde a un fenómeno mucho más amplio: la democratización del estilo de competición. Los conductores ya no buscan solo un medio de transporte, sino que quieren que sus coches reflejen el espíritu de los circuitos.

A los ya clásicos difusores de aire, alerones sutiles y llantas aligeradas, ahora se suma este lazo de arrastre como el toque final de personalización del automóvil. Esta cinta, que suele lucir tonos de contraste como el rojo o el amarillo, actúa como un código visual instantáneo. Al verla, el resto de aficionados sabe que el propietario del coche respira cultura automovilística.

¿Es interesante montar una?

Para un usuario que solo realiza trayectos urbanos cotidianos, este accesorio resulta prescindible. En cambio, su valor se dispara para quienes frecuentan carreteras de montaña propensas al barro o la nieve, donde quedarse encallado es un riesgo real. Del mismo modo, es un elemento vital si te gusta rodar en circuito durante los fines de semana.

Facilitar la labor de los servicios de asistencia acorta los tiempos de espera y evita que el coche sufra daños durante la carga en la plataforma de la grúa. Eso sí, la regla de oro es inequívoca: si decides montarla, invierte en un producto homologado y anclado al esqueleto metálico del vehículo. Si solo se coloca por aparentar, pierde todo su sentido.

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