El hábito de encender un cigarrillo al volante de un vehículo profesional tiene las horas contadas en España. Tras meses de deliberaciones y borradores, el Consejo de Ministros ha dado luz verde al proyecto de la nueva Ley Antitabaco. La normativa, remitida de inmediato a las Cortes Generales para iniciar su tramitación parlamentaria, marca un punto de inflexión tajante en la regulación del transporte por carretera.
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Su entrada en vigor será efectiva 20 días después de su publicación en el BOE, aunque el texto que se aprobó ayer también prevé, además, un plazo de dos meses para adaptar la señalización en los espacios donde exista prohibición de consumo.
Entonces, desde esa fecha, estará estrictamente prohibido fumar y vapear en cualquier vehículo de empresa. La restricción afecta de lleno a taxistas, repartidores de furgoneta, camioneros y profesionales de servicios de emergencia. La vulneración de esta norma llevará aparejada una sanción económica.
Tabaco, vapeadores o bolsas de nicotina
La reforma impulsada por el Ministerio de Sanidad no deja resquicios legales ni resquicios tecnológicos. El texto equipara los cigarrillos convencionales a los dispositivos de vapeo, cigarrillos electrónicos, bolsas de nicotina para uso oral y productos calentados.
Todos quedan sometidos al mismo rasero punitivo. La premisa fundamental radica en considerar la cabina del vehículo como un entorno laboral más. Si un empleado no puede fumar en su oficina o taller, tampoco podrá hacerlo en el habitáculo donde desarrolla su jornada diaria.
Sin embargo, la medida abre un complejo debate sobre los límites entre el ámbito laboral y el espacio privado. En el caso del transporte de mercancías, el vehículo constituye simultáneamente una herramienta de trabajo y un refugio personal durante trayectos interminables.
La patronal del transporte alza la voz
La reacción del sector no se ha hecho esperar y augura una tramitación parlamentaria tormentosa. La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha calificado la prohibición de “desproporcionada” e ineficaz para la salud pública. La patronal lamenta profundamente la falta de diálogo previo por parte del Ejecutivo.
Argumentan que el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) no fue consultado en la elaboración de la norma. Según sostiene la CETM, los profesionales de mercancías pesadas realizan la mayor parte de su labor en solitario. Al viajar sin acompañantes, el consumo de tabaco no genera emisiones secundarias ni afecta a terceros.
Además, la patronal advierte sobre un efecto colateral preocupante: la abstención forzada durante largas horas al volante puede desencadenar episodios de estrés y ansiedad, mermando la concentración y comprometiendo directamente la seguridad vial. Asimismo, denuncian un sesgo discriminatorio frente a los conductores particulares, quienes mantendrán la facultad de fumar en sus coches privados salvo que viajen con menores.
Vigilancia de la movilidad profesional
Con el inicio de la tramitación parlamentaria, se abre una fase crucial donde los grupos políticos deberán sopesar las enmiendas del sector. Más allá de la controversia política y patronal, la implantación de la norma plantea serios interrogantes operativos para las fuerzas de seguridad.
La Dirección General de Tráfico (DGT) y los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se enfrentarán al reto de supervisar el interior de miles de furgonetas y camiones en marcha. La efectividad disuasoria de las multas de 200 euros dependerá en gran medida de la capacidad real de fiscalización en carretera. El transporte profesional se prepara para un escenario inédito donde el cigarrillo deja de ser un compañero habitual de ruta.
Por el momento, la infracción por fumar o vapear en un vehículo de empresa únicamente conllevará la sanción económica de hasta 200 euros, sin implicar la pérdida de puntos en el carnet de conducir. El uso de tabaco en sí mismo no restará puntos a los conductores profesionales, a menos que la acción provoque una conducción negligente observada por los agentes.
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Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.
