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¿Qué es el peligroso ‘efecto canguro’? El error que delata a miles de conductores al pasar un radar

Madrid |

Frenar bruscamente ante un radar y acelerar después es un hábito muy extendido que altera el tráfico, aumenta el riesgo y tiene nombre propio.

Freno

Un conductor antes de frenar el coche.

Al volante, hay gestos que se repiten con frecuencia. Frenar de golpe y acelerar justo después parece una maniobra inofensiva, pero puede alterar la fluidez y provocar situaciones de riesgo. Es un hábito frecuente con nombre propio.

Esta escena tiene lugar en las carreteras españolas. Un coche circula por encima del límite de velocidad designado para ese tramo y, de repente, el conductor frena de golpe; a continuación, vuelve a acelerar para recuperar el ritmo previo. Esta manera de actuar se conoce como ‘kangaroo driving’ o ‘kangaroo jumps’.

O lo que es lo mismo: ‘conducción canguro’ o ‘efecto canguro’. Así lo recoge el estudio publicado en la revista Accident Analysis & Prevention, que lo describe como un comportamiento con el que el conductor reduce la velocidad antes de un radar y acelera cuando lo ha sobrepasado.

El patrón de velocidad que dibuja es similar a los saltos de un canguro: de ahí el nombre elegido para bautizarlo. Dejando a un lado los móviles por su carácter imprevisible, sólo hay un tipo de radar que anula el ‘efecto canguro’: el de tramo.

Inútil con los radares de tramo

Estos cinemómetros no miden la velocidad en un punto: están equipados con dos o más cámaras de visión artificial, que calculan la media de un vehículo a lo largo de un número de kilómetros.

En la entrada del tramo se colocan una o varias cámaras infrarrojas que reconocen las matrículas: cuando pasa un coche, toman una imagen registrando la hora exacta. En la salida del trayecto hay otra que funciona de la misma manera.

Teniendo en cuenta lo que se tarda en realizar ese recorrido, un ordenador compara ese tiempo con el realizado por cada vehículo para comprobar si han circulado respetando los límites… o no. En España, los radares de tramo son los que más han crecido: un 86% en cinco años para llegar a los 295 dispositivos.

La efectividad de los radares

Con ellos, el efecto canguro no sirve. Al hilo de esto, la misma revista científica Accident Analysis & Prevention ha analizado 94 estudios que evalúan la efectividad de los radares en diferentes países.

La principal conclusión señala que la presencia de estos dispositivos tiene como consecuencia una reducción media de 7,57 km/h en la velocidad de los vehículos. Y no sólo eso: también son sinónimo de mejoras en el cumplimiento de los límites y de una reducción en el número de accidentes.

En este sentido, los radares fijos llevan asociada una bajada del 20%, mientras que con los de tramo este porcentaje es de casi el 30%. En los incidentes con heridos graves o fallecidos se llega al 56%.

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Elena Sanz Bartolomé Perfil de Elena Sanz Bartolomé en Linkedin

Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.

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