Durante estos meses, son abundantes los vídeos y tutoriales de mecánicos y expertos dando consejos de cómo preparar el coche para viajar en verano.
La presión y el estado de los neumáticos, el nivel de los líquidos, las condiciones del limpiaparabrisas o del freno son algunos de los puntos a tener en cuenta. Sin embargo, poco se habla de los cuidados que se deben tener al regreso. Agosto se despide y millones de españoles vuelven a la rutina.
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Pero lo cierto es que durante las vacaciones de verano, el coche suele enfrentarse a algunas de las condiciones más exigentes del año. Los viajes largos por autopista, las altas temperaturas, los atascos, las cargas adicionales de equipaje y las horas de exposición al sol ponen a prueba numerosos componentes del vehículo.
Vuelta de vacaciones: revisión básica del coche
El motor trabaja a mayor temperatura, los neumáticos soportan más esfuerzo y presión, los frenos acumulan desgaste, mientras que elementos como la batería, los líquidos o el sistema de climatización deben rendir al máximo para garantizar la seguridad y el confort.
Además, muchos vehículos recorren en pocas semanas una cantidad de kilómetros equivalente a varios meses de uso habitual. A ello se suman factores como el polvo, la arena, los insectos, la salinidad en zonas costeras o las carreteras en mal estado, que pueden acelerar el desgaste de distintas piezas.
Por eso, una vez terminadas las vacaciones, es recomendable realizar una revisión básica para comprobar que todos los sistemas siguen funcionando correctamente y evitar averías o problemas de seguridad en los meses siguientes.
Esto es lo que tienes que comprobar
1. Revisar los niveles de líquidos y la presión de los neumáticos
El aceite, el líquido refrigerante, el del limpiaparabrisas… Seguro que los revisaste antes de salir, pero, ¿cómo están ahora que ya has vuelto de tus vacaciones? El consumo habrá sido notable, así que no estará de más que devuelvas todos los niveles a sus marcas adecuadas. Y lo mismo ocurre con la presión y el estado de los neumáticos: comprueba y restablece tras el desgaste.

2. Cambiar los limpiaparabrisas
Probablemente, estos se hayan deteriorado durante el verano por efecto del sol y, quizá también, por la falta de uso. Así que, ahora que se acerca el mal tiempo y, con él, las lluvias y demás inclemencias, estará bien que los sustituyas.
3. Vaciar completamente el maletero
Durante dos meses, ha estado repleto de docenas de objetos de todo tipo. Pero ahora ya no tienen ninguna función, así que será mejor vaciar el maletero de cualquier elemento que ya esté en desuso. Recuerda que el peso extra sólo provoca que gastes más combustible, así que devuelve al trastero las sombrillas, balones y sillas de playa que ya no vayas a utilizar hasta el año que viene.

4. Adelantarse a los problema y llevarlo al taller
Quizá la revisión de mantenimiento general esté a la vuelta de la esquina, y ahora es el mejor momento para hacerla. Los mecánicos pondrán tu coche a punto después de haberlo castigado con viajes de largo recorrido y lo dejarán listo para el nuevo curso. No lo dejes por más tiempo y aprovecha que todavía hace buen tiempo. Como siempre, la prevención será la mejor manera de evitar los problemas.
¿Y si he ido a la playa?
Lo más importante al volver de la playa es realizar un lavado concienzudo del coche, tanto por el exterior como por el interior, para quitar cualquier resto de sal y arena que haya podido quedar en los bajos del vehículo o dentro del habitáculo.
Cualquier grano de arena que se quede en la carrocería o en la tela de los asientos puede ir erosionando poco a poco los materiales, al igual que sucede con la sal que se queda adherida en los amortiguadores, en el sistema de frenos o, en general, en la parte inferior del vehículo y puede llegar a generar corrosión.

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