Cuando toca lavar el coche, prácticamente toda la atención recae sobre el exterior. Carrocería, llantas, faros y cristales suelen llevarse buena parte del trabajo, pero hay una superficie que muchas veces queda olvidada: la cara interior del parabrisas.
Basta conducir de noche o con el sol de frente para descubrir que quizá no estaba tan limpia como parecía. Entre los motivos están las huellas, el polvo y los residuos procedentes del propio habitáculo.
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Los materiales plásticos y vinílicos del interior también pueden liberar compuestos que terminan formando una capa de suciedad sobre el parabrisas, especialmente cuando aumenta la temperatura. Un experto ha compartido en redes sociales una sencilla forma de eliminar esas impurezas utilizando dos productos y un par de paños.
Agua y alcohol a partes iguales
El primer paso consiste en preparar la solución de limpieza. La recomendación del vídeo pasa por verter alcohol en un recipiente y añadir posteriormente la misma cantidad de agua, obteniendo así una mezcla a partes iguales.
El alcohol isopropílico se utiliza precisamente en la limpieza de cristales por su capacidad para actuar sobre grasas, suciedad y determinados residuos. Emplearlo diluido reduce además su concentración y ralentiza su evaporación respecto a su aplicación pura.
Una mezcla 50/50 de alcohol isopropílico y agua aparece también entre los métodos empleados para limpiar la capa acumulada en el interior de las lunas. Conviene, no obstante, evitar que el producto quede sobre las molduras de plástico, vinilo o las gomas próximas al vidrio, ya que concentraciones elevadas de alcohol pueden afectar a determinados materiales.
El truco está también en el paño
Con la mezcla preparada llega el momento de pasar a la limpieza. El consejo consiste en humedecer un paño limpio con la solución, en lugar de empapar directamente toda la superficie.
A continuación hay que recorrer el interior del parabrisas procurando llegar a las zonas más complicadas, especialmente las esquinas y la parte inferior situada junto al salpicadero. Es precisamente ahí donde la inclinación de la luna puede dificultar bastante el trabajo.
El empleo de una bayeta de microfibra resulta especialmente recomendable. Este tipo de paño también se utiliza para realizar una primera pasada en seco y retirar polvo y partículas antes de acometer una limpieza más profunda.
Un segundo paño completamente seco
Después de aplicar la solución, la recomendación es utilizar otro trapo limpio y seco para retirar cualquier resto de humedad y los residuos que hayan quedado sobre el cristal.
El denominado método de los dos paños permite utilizar el primero para desprender y recoger la suciedad y reservar el segundo para el acabado final. Además, es preferible aplicar la solución sobre el paño y controlar la cantidad utilizada para limitar las salpicaduras sobre otros materiales del habitáculo.
El parabrisas más grande del mundo
El récord del parabrisas más grande instalado en un coche corresponde actualmente al Ceer Exobot, un futurista modelo desarrollado en Arabia Saudí. Su enorme luna delantera alcanza 2,4 metros de longitud y cerca de 4,5 metros cuadrados de superficie, superando ampliamente los casi tres metros cuadrados del Tesla Cybertruck.
Además de sus dimensiones, llama especialmente la atención su inclinación de solo 15 grados, una solución que permite extender el cristal por buena parte del frontal y contribuye a la aerodinámica.
Una luna de semejante tamaño supone también un importante desafío frente al calor. Por ello incorpora un laminado especial con triple recubrimiento de plata que ayuda a reflejar la radiación solar. Esta tecnología trabaja junto al sistema de climatización Halo Cooling, capaz, según los datos del fabricante recogidos por Carglass, de reducir la temperatura interior de 65 a 32 grados en 10 minutos.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he encontrado el camino. Ahora lo comunico sin levantar el pie del acelerador.
