La Policía Local de Castilleja de la Cuesta (Sevilla) ha denunciado al conductor de un vehículo que multiplicaba por cuatro la tasa máxima de alcohol permitida y que, tras someterse a la prueba de detección, aseguró a los agentes que no había bebido y que el resultado se debía al vinagre del gazpacho que había tomado.L
os agentes detectaron al conductor mientras circulaba realizando maniobras extrañas, sin utilizar el cinturón de seguridad y manipulando el teléfono móvil durante la conducción.
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Tras darle el alto e identificarlo, los policías observaron síntomas evidentes compatibles con el consumo de alcohol, por lo que decidieron someterlo a las correspondientes pruebas de alcoholemia. El resultado fue de un miligramo de alcohol por litro de aire espirado, una cifra que multiplica por cuatro la tasa máxima permitida para la mayoría de conductores, situada en 0,25 mg/l (0,15 mg/l para profesionales y noveles), y que supera ampliamente el límite penal de 0,60 mg/l.
Cuando los agentes le comunicaron el resultado obtenido, el conductor mostró su desacuerdo y trató de justificar la elevada tasa alegando que únicamente había ingerido gazpacho y que el vinagre utilizado en su elaboración habría provocado el aumento del nivel de alcohol detectado.
Alcoholemia en el Código Penal
El Código Penal contempla para este tipo de delitos penas de prisión de tres a seis meses, multas de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. Además, puede imponerse la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un periodo de entre uno y cuatro años.
El debate sobre los límites de alcoholemia al volante ha regresado a la actualidad política. El Grupo Parlamentario Socialista ha registrado de nuevo en el Congreso una proposición de ley para rebajar la tasa máxima permitida, después de que una iniciativa similar fuera rechazada por la Cámara el pasado mes de marzo.
La propuesta plantea reducir el límite hasta 0,10 miligramos por litro de aire espirado (equivalentes a 0,2 gramos por litro de sangre) sin distinción entre profesionales y el resto de automovilistas.
Los defensores de la medida sostienen que el objetivo es avanzar hacia una política de tolerancia casi cero al alcohol en la conducción y alinearse con países europeos como Suecia o Noruega, que cuentan con límites más restrictivos y figuran entre los referentes continentales en seguridad vial. Además, las tasas vigentes en España se mantienen prácticamente sin cambios desde hace 25 años.
“Reducir la tasa máxima de alcohol al volante no es una ocurrencia ni una medida simbólica. Es una decisión de seguridad vial que busca evitar accidentes, lesiones y muertes en nuestras carreteras”, aseguró en una nota del grupo parlamentario el portavoz socialista de Seguridad Vial, Manuel Arribas.
La iniciativa también llega después de que el balance provisional de siniestralidad del verano registrara 240 fallecidos en las carreteras españolas, un 4% más que el año anterior. Con esta ley, el grupo socialista vuelve “a impulsar la mejora en la seguridad vial mediante un enfoque preventivo y de tolerancia cero al alcohol en la conducción”, abundó Arribas
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Periodista especializado en seguridad vial. Editor y redactor de El Motor desde 2016. Empezó a escribir de fútbol en 1998 en Diario 16 y ha trabajado en varios proyectos de Prisa Media desde 2000. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es autor de ‘Aquí no se rinde ni Dios’ (2020).
